Central Córdoba tenía un punto prácticamente en el bolsillo, pero en cuestión de segundos pasó del empate a una derrota difícil de digerir. Una insólita desconcentración defensiva en el cierre terminó dejándole servido a Instituto el gol del 1-0 definitivo.
La jugada llegó cuando faltaban casi dos minutos para el final. Instituto buscó una de sus últimas oportunidades y Jeremías Lázaro intentó jugar de primera para el recién ingresado Facundo Suárez.
En principio, no parecía existir demasiado peligro. La pelota iba hacia un sector en el que Yuri Casermeiro tenía tiempo y espacio para resolver la acción y evitar que el atacante cordobés pudiera quedar de frente al arco.
Pero todo salió al revés.
La jugada que Central Córdoba querrá olvidar
Casermeiro, que atravesaba una noche complicada, dudó al momento de despejar y la última línea no logró resolver una pelota que parecía controlada.
La desinteligencia dejó el balón a disposición de Facundo Suárez, que aprovechó el regalo.
El delantero de Instituto no perdonó: acomodó el cuerpo y sacó un fuerte derechazo que superó a Aguerre, desatando el festejo de la Gloria y un baldazo de agua fría en el cierre para el conjunto santiagueño.
Fue una de esas jugadas difíciles de explicar. Central Córdoba había logrado sostener el empate durante prácticamente todo el encuentro y, cuando el partido se terminaba, una falla propia terminó dejándolo con las manos vacías.
La defensa, una cuenta pendiente para Domínguez
El desenlace también volvió a poner el foco sobre uno de los aspectos que Sebastián Domínguez todavía debe corregir en su equipo.
Desde la llegada del entrenador, Central Córdoba mostró una evolución en la generación de juego, la circulación de la pelota y diferentes movimientos ofensivos.
Sin embargo, el funcionamiento defensivo continúa ofreciendo dudas.
Ante Instituto, esa fragilidad terminó teniendo el precio más alto. Cuando todo indicaba que el Ferroviario sumaría un punto, una desconcentración en el momento menos indicado permitió que la visita encontrara el gol.
Un error, un derechazo de Suárez y adiós al empate: Central Córdoba terminó pagando muy caro una jugada que parecía no tener peligro.






