Las vidrieras comenzaron a llenarse de carteles de “liquidación”, “oferta” y “descuento”, pero este año el tradicional cierre de la temporada de invierno tiene una particularidad: algunos comercios están aplicando nuevas rebajas sobre productos que ya tenían precios promocionales.
Durante un recorrido de Nuevo Diario por el microcentro, vendedores explicaron que la estrategia responde a la necesidad de recuperar movimiento en medio de una marcada retracción del consumo.
“Estamos haciendo liquidación sobre descuentos que ya teníamos y esos números hacen que haya rebajas de hasta el 50% en muchos productos”, señalaron comerciantes consultados.
El fenómeno se observa especialmente en locales de indumentaria y calzado, donde el final de la temporada obliga además a comenzar a preparar las vidrieras y el stock para los próximos meses.
Descuentos que benefician al cliente, pero achican las ganancias
Para quienes buscan aprovechar precios más bajos, las liquidaciones pueden representar una oportunidad. Para los comerciantes, sin embargo, la ecuación es diferente.
“¿Es bueno para el comprador? Sí, pero para nosotros no tanto, porque reduce muchísimo los márgenes de ganancias”, reconocieron.
La decisión de profundizar las promociones aparece así como una herramienta para intentar aumentar el volumen de ventas, incluso a costa de resignar parte de la rentabilidad de cada producto.
La necesidad de convertir el stock en efectivo
Otro de los objetivos es liberar la mercadería de invierno antes de recibir los productos correspondientes a la próxima temporada.
“Esto se hace para poder sacar esa mercadería que quizás el año que viene ya no estará a la moda y también para tener un margen de dinero y el stock de la próxima temporada”, explicaron.
La prioridad pasa entonces por transformar los productos acumulados en liquidez, necesaria para afrontar nuevas compras y los gastos cotidianos del negocio.
“Cada vez es más difícil”
Detrás de los grandes porcentajes que aparecen en las vidrieras existe también preocupación entre los comerciantes.
A la disminución de las ventas se suman los costos de funcionamiento, alquileres y salarios, una combinación que, según describieron, vuelve cada vez más complejo mantener abiertos los locales.
“Cada vez se hace más difícil poder sostener ventas, promociones, pago de sueldos y alquiler. Vemos que muchos comercios cierran y es lamentable”, expresaron.
De esta manera, las liquidaciones de fin de temporada adquirieron un significado diferente. Ya no se trata únicamente de hacer lugar para la nueva colección: para muchos negocios, vender con fuertes descuentos se convirtió en una forma de hacer caja y mantener el movimiento.
Mientras los consumidores encuentran productos con rebajas que pueden llegar hasta la mitad de su precio, los comerciantes enfrentan una paradoja: necesitan vender más, aunque cada venta deje un margen menor de ganancia.






