Agostina Páez arribó a Santiago del Estero hace apenas unos días, luego de permanecer casi tres meses privada de su libertad en Brasil, acusada de injuria racial. Sin embargo, lo que se esperaba como un reencuentro familiar tranquilo se transformó en un foco de conflicto nacional: a pocas horas de su llegada, se viralizaron imágenes de su padre realizando gestos de mono hacia una cámara, una conducta idéntica a la que motivó la detención de la influencer en territorio brasileño.
El distanciamiento y la estrategia legal
Ante la velocidad con la que las imágenes recorrieron las redes sociales y los medios internacionales, Agostina utilizó su cuenta de Instagram para despegarse de la figura de su progenitor. "No tengo absolutamente nada que ver con lo que circula. No puedo responsabilizarme por sus actos", sentenció en un comunicado. No obstante, especialistas legales advierten que este nuevo episodio de presunto racismo en su círculo íntimo podría complicar su situación judicial residual y su imagen pública, justo cuando buscaba reinsertarse en los medios.
El raid mediático en Buenos Aires
La presentación en el programa de mayor audiencia de OLGA marca el inicio de un raid mediático que, se especula, continuará por otros canales de aire y plataformas digitales de la Capital Federal. La defensa de Páez busca capitalizar el espacio para limpiar su nombre y ratificar que su conducta personal es ajena a la de su padre, en un caso que ha generado un rechazo unánime tanto en Argentina como en el exterior.