Mohsen Rabbani, sobre quien pesa una alerta roja de Interpol por su presunta participación intelectual en el atentado a la AMIA de 1994, se refirió a la actual crisis en Medio Oriente. En declaraciones recientes, el exdiplomático iraní aseguró que su país no tiene intenciones de realizar ataques en la Argentina, buscando calmar las aguas tras las advertencias globales emitidas desde Teherán.
Desmentida de represalias locales
Ante el temor de que la Argentina sea nuevamente blanco de un atentado debido al alineamiento irrestricto del presidente Javier Milei con Israel y Estados Unidos, Rabbani fue tajante. "No creo que Irán quiera atacar a la Argentina", sostuvo, intentando separar el conflicto directo con Israel de la relación histórica y comercial que Irán ha mantenido con Buenos Aires, a pesar de las causas judiciales abiertas.
Críticas al alineamiento de Milei
Sin embargo, el acusado no ahorró críticas hacia la postura geopolítica del gobierno libertario. Rabbani cuestionó el apoyo explícito de Argentina a las acciones militares israelíes en la región, sugiriendo que tales decisiones no representan el interés de todo el pueblo argentino y que podrían generar rispideces innecesarias en el tablero internacional. "La Argentina debería mantener una posición de paz", deslizó desde su refugio en Irán.
Contexto de alerta máxima
Las declaraciones de Rabbani se producen en una semana de extrema sensibilidad. El Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Patricia Bullrich, ha reforzado la vigilancia en aeropuertos, fronteras y edificios de la comunidad judía. Si bien el acusado busca desestimar una amenaza inminente, la Justicia argentina y los organismos de inteligencia internacional mantienen la vigilancia activa, recordando que Irán ha prometido venganza tras el reciente ataque a su consulado en Damasco.