Una reciente auditoría interna realizada por el PAMI ha sacado a la luz un complejo esquema de fraude millonario en la prestación de servicios oftalmológicos. El informe preliminar detalló una serie de maniobras irregulares que afectaban directamente tanto a los jubilados afiliados como a las finanzas del organismo estatal.
Según el documento técnico, se detectaron patrones constantes de cobros superpuestos, además de la emisión de recetas truchas y pedidos médicos carentes de todo fundamento clínico. Estas prácticas, aparentemente sistemáticas, habrían permitido desviar recursos significativos del sistema de salud de los adultos mayores.
Ante el hallazgo de estas irregularidades, las autoridades del instituto tomaron medidas inmediatas para frenar la sangría de fondos. En un contexto de revisión de gastos, la gestión actual informó que ya se logró un ahorro de 90.000 millones de pesos destinados anteriormente a gastos políticos, buscando optimizar la transparencia de los recursos.
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Irregularidades detectadas
El esquema de fraude incluía la facturación de servicios que nunca fueron prestados o que, en su defecto, contaban con una justificación médica inexistente. Las auditorías cruzaron datos de facturación con los registros de los pacientes, revelando discrepancias que ponían en evidencia la manipulación del sistema para obtener beneficios indebidos a costa de los aportes de los jubilados.
Medidas de control y ahorro
La política de austeridad y control que impulsa el organismo tiene como objetivo principal erradicar estos focos de corrupción que históricamente han permeado en los procesos de licitación y auditoría de salud. Según fuentes oficiales, la reestructuración de los gastos y el recorte de partidas superfluas forman parte de una estrategia para garantizar la sostenibilidad del PAMI a largo plazo.