El comienzo de mayo llega con una fuerte presión sobre la inflación mensual debido a una serie de aumentos programados que impactan directamente en la canasta básica. Los incrementos confirmados en servicios esenciales, telefonía y salud privada generan una inercia difícil de contener para los ingresos de los trabajadores y los sectores más vulnerables.
Entre las subas más sensibles que entran en vigencia este mes, se destacan los abonos de telefonía celular, con alzas de hasta el 4,5%, seguidos por el servicio de gas, que registra un ajuste del 3,6%. Asimismo, las prepagas aplicarán un incremento del 3,4% y el servicio de agua sufrirá una actualización del 3%.
Esta situación castiga duramente la economía doméstica en Santiago del Estero, donde el costo de vida continúa en ascenso mientras los mecanismos de actualización salarial parecen no alcanzar el ritmo de los precios.
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Salarios y jubilaciones: una carrera desigual
Frente a este escenario tarifario, los ingresos quedan rezagados. La paritaria de Comercio, uno de los sectores con mayor cantidad de empleados a nivel nacional y local, apenas fijó un incremento del 1,5% para este período, cifra que se encuentra por debajo de la mayoría de los aumentos en servicios.
Por su parte, los jubilados que perciben el haber mínimo, incluso contemplando el bono adicional, recibirán una mejora de tan solo el 2,9%. Este porcentaje queda licuado frente a la suba de los servicios básicos, evidenciando una preocupante pérdida frente al costo de vida actual.
El panorama para el resto del mes se mantiene expectante, mientras los consumidores intentan reorganizar sus presupuestos ante una estructura de precios que no da tregua.