La oferta de carne vacuna en Argentina alcanzó su nivel más bajo en los últimos 15 años, con una disponibilidad estimada de 62 kilos anuales por habitante entre consumo interno y exportaciones, en medio de una fuerte demanda internacional y un contexto de caída del stock ganadero. El retroceso se produce mientras los precios continúan en alza en los mostradores y responde principalmente a la disminución del rodeo bovino y a una menor faena.
Menos animales y menor producción
Actualmente, el país cuenta con alrededor de 51 millones de cabezas de ganado para una población cercana a 49 millones de habitantes, lo que representa una relación de apenas 1,1 animal por persona. La cifra contrasta con los registros históricos: hace medio siglo, la relación superaba las dos cabezas por habitante. Al cierre de 2025, el stock ganadero se ubicó en su registro más bajo en una década y media.
Menor faena y caída de la oferta
Las proyecciones para 2026 no son alentadoras. Según los envíos a faena del primer bimestre, el sacrificio total podría ubicarse por debajo de los 13 millones de animales, unas 600 mil cabezas menos que el año anterior. En términos de producción, la oferta de carne en gancho cayó 9% interanual en los primeros meses del año y podría reducirse en unas 200 mil toneladas durante 2026.
Fuerte demanda internacional
El contexto global muestra una situación opuesta: la demanda mundial sigue en aumento, impulsada principalmente por China, Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la reducción de la producción local pone en duda los pronósticos que proyectaban exportaciones cercanas al millón de toneladas para este año.
Un fuerte contraste histórico
El descenso en la disponibilidad de carne refleja un cambio estructural en las últimas décadas:
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1924: Producción de 190 kilos por habitante. Argentina concentraba cerca del 50% del comercio mundial.
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1978: Producción de 116 kilos por habitante con un stock de 60 millones de cabezas.
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2005: La disponibilidad alcanzaba los 83 kilos por persona.
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2025: Cayó a 62 kilos anuales por habitante.
El deterioro del rodeo y la menor producción generan preocupación en el sector ganadero, que advierte sobre la dificultad de sostener el volumen exportador y la presión sobre los precios internos en los próximos años.