El panorama para los trabajadores del sector registrado en Argentina sigue siendo crítico. Los últimos datos proporcionados por el Indec, a través del Índice de Salarios de febrero, confirman que el poder de compra de los sueldos volvió a retroceder, marcando el sexto mes consecutivo de caída. Esta dinámica negativa se da en un contexto donde la actividad económica en sectores clave, como la industria y el comercio, muestra signos de estancamiento y destrucción de puestos de trabajo de calidad.
De acuerdo con el análisis de especialistas, la brecha entre la inflación y los aumentos paritarios se ha ensanchado drásticamente. Desde noviembre de 2023, la contracción promedio de los sueldos es del 8,9%, aunque el impacto es marcadamente desigual según el sector. Mientras que los trabajadores del ámbito privado formal sufrieron una pérdida del 3,5%, el sector público ha sido el más castigado por el programa de anclas nominales del Gobierno, registrando un desplome del 18,3% en términos reales.
El drama de los empleados públicos
Dentro del universo estatal, la situación es dispar pero preocupante. Los salarios públicos nacionales hoy son un 37,2% inferiores a los de fines de 2023, una cifra que evidencia el fuerte ajuste sobre la administración central. Por su parte, los empleados provinciales han tenido un desempeño relativamente mejor, situándose un 10,3% por debajo, tras haber mostrado una leve tendencia alcista hasta agosto de 2025 que se revirtió en los últimos meses.
Luis Campos, investigador de la CTA-Autónoma, advirtió que la tendencia difícilmente cambie en el corto plazo. Con la nueva aceleración inflacionaria registrada en marzo (3,4% de IPC), se prevé que el próximo dato oficial vuelva a reflejar una pérdida de poder adquisitivo para la mayoría de los convenios colectivos.
Una pérdida equivalente a varios sueldos
Para dimensionar la gravedad del fenómeno, informes del Iaraf calculan la "pérdida acumulada" en los últimos 27 meses de gestión. El resultado es alarmante: un empleado público nacional ha perdido el equivalente a 7,7 salarios mensuales promedio desde noviembre de 2023. En el caso de los privados formales, la pérdida acumulada ya equivale a casi un sueldo mensual completo.
Esta erosión constante del ingreso no solo afecta el bienestar de las familias, sino que mantiene paralizado el consumo masivo. Sin una recuperación clara de los salarios frente a los precios, la economía argentina enfrenta el desafío de evitar una mayor precarización laboral en un mercado donde el empleo registrado ya no garantiza escapar de la línea de pobreza.