La pimienta negra se cultivó por primera vez hace más de 3.500 años en India, de donde es originaria la planta que la produce, y se convirtió en uno de los productos más valiosos del mundo antiguo.
Hoy en día, la mayoría la espolvoreamos sobre la comida como condimento, a menudo sin siquiera pensarlo. Pero añadir pimienta negra a tus comidas podría añadir más que sabor: podría aumentar la cantidad de nutrientes que obtienes de los alimentos.
Los granos de pimienta contienen una sustancia química que facilita la absorción de vitaminas y otros nutrientes en el torrente sanguíneo.
Igualmente, las diminutas gotas de grasa presentes en la leche y el aceite de oliva también mejoran la disponibilidad de nutrientes en el organismo.
Los científicos intentan aprovechar estos efectos para desarrollar nuevos tipos de alimentos fortificados y ayudar a las personas que tienen dificultades para absorber los nutrientes necesarios para mantenerse sanas.
Uno de los problemas que enfrentamos incluso con los alimentos más nutritivos es si nuestro cuerpo puede extraer las vitaminas y minerales a medida que pasan por nuestro sistema digestivo.
Si tomamos como ejemplo el maíz dulce, sin duda, los granos están repletos de nutrientes: son ricos en fibra, proteínas, vitaminas y micronutrientes como el potasio.