El doctor Federico Canosa, integrante de Appamia —la asociación sindical que defiende los derechos de los profesionales de la salud vinculados al PAMI—, confirmó que el sector mantiene negociaciones urgentes en busca de una solución ante las nuevas disposiciones nacionales. Según el profesional, la ostensible rebaja de la cápita pone en riesgo la atención que se presta en la actualidad en los consultorios de todo el país.
Al analizar el presente de la obra social, el galeno señaló que el PAMI arrastra un déficit marcado y una saturación que le impide cubrir sus propios gastos. Fue tajante al asegurar que con lo que el Gobierno pretende pagar, resulta imposible mantener una estructura prestacional: "Con ese monto debemos cubrir gastos de consultorio, secretaria, seguros, insumos y servicios. Son muchos gastos y a la postre no te conviene tener abierto el consultorio", puntualizó.
Un sistema en déficit estructural
Canosa explicó que el desfinanciamiento responde a una realidad demográfica y administrativa compleja. Señaló que la incorporación de jubilados sin aportes y el aumento de la expectativa de vida hasta los 90 años generan una demanda altísima de medicamentos y atención domiciliaria. "Se trata de personas que llegan con muchas dificultades y gran demanda. El dinero no alcanza, pero no por eso el médico de PAMI debe trabajar gratis", sentenció.
Pese a la incertidumbre, el profesional reconoció que los médicos siguen atendiendo por compromiso ético: "No dejamos a nuestros pacientes, a muchos los tratamos desde hace años y no podemos abandonarlos mientras se negocian las nuevas formas de trabajo". Sin embargo, advirtió que existe una ruptura del diálogo y que muchos colegas evalúan abandonar el sistema por las altas exigencias y la baja remuneración.
El impacto del ajuste: sueldos y remedios
La problemática se agudizó en abril, cuando la Nación cambió las reglas de juego. Según Canosa, los emolumentos de los médicos cayeron un 50%, mientras que los jubilados sufrieron una reducción del 70% en la cantidad de medicamentos que antes adquirían con cobertura total. Esta situación empuja a los pacientes que no consiguen turno hacia el ya saturado hospital público.
Antes del recorte, un médico con una cartilla de 500 pacientes podía redondear ingresos por 3,5 millones de pesos sumando cápita, consultas y controles anuales. Con el nuevo esquema, esa cifra cae a poco más de un millón de pesos, monto insuficiente para costear el funcionamiento de un consultorio privado.
Semana de definiciones
Las autoridades del PAMI pretenden que los médicos cobren una cápita de 2.100 pesos por única vez, sin importar cuántas veces el paciente visite el consultorio en el mes. Ante esta propuesta, Appamia, con el respaldo de ATSA a nivel nacional, intentará arribar a un acuerdo que eleve sustancialmente esos montos para garantizar la subsistencia de los prestadores y la continuidad del servicio para millones de adultos mayores.