La educación primaria argentina se encamina a un cambio estructural de fuerte impacto presupuestario y organizativo. Para el año 2030 estiman que la matrícula del nivel primario caerá 27% a nivel nacional, lo que equivale a 1.200.000 alumnos menos respecto de 2023, como resultado del descenso sostenido de la natalidad.
El fenómeno, que afecta a todas las jurisdicciones, obligará a revisar la forma en que se asignan los recursos (con el foco en el presupuesto) del sistema educativo, desde la organización de las aulas hasta la utilización del plantel docente, en un contexto de restricciones fiscales persistentes.
Actualmente, la relación de alumnos por docente en Argentina se sitúa en torno a 16 estudiantes por cargo docente en el nivel primario, una cifra que la coloca en una posición intermedia dentro de América Latina. Este valor supera a Uruguay (15) y al promedio de la OCDE (14), pero está por debajo de México (24), Colombia (23), Ecuador (22) y Brasil (18). Si las tendencias actuales se mantienen, para 2030 el país podría alcanzar un ratio de 12 alumnos por docente.