En una visita de lujo a los estudios de Radio LV11, el árbitro santiagueño Francisco Acosta compartió una charla distendida en "El Deportivo" con Alfonso Díaz e Iván Arias. Con 21 años de trayectoria sobre sus espaldas, el referente del referato local analizó su presente en la élite del fútbol nacional y recordó sus raíces. “Es una profesión tan ingrata. A veces somos culpables de todo: de las derrotas de los equipos y hasta de los malos pases de los jugadores, pero es lo que uno eligió”, reflexionó con sinceridad al iniciar el programa.
Su vínculo con el silbato no fue casualidad, sino una herencia que abrazó tras una lesión que lo retiró temprano como jugador. “Heredé esto de mi papá, árbitro de la Liga Santiagueña. Yo jugaba en el barrio, me lesioné el tobillo y él me dijo: ‘dejate de joder, vamos’. Tenía 22 años cuando hice el curso y debuté en mayo de 2005. Ya son 21 años, toda una vida dentro del campo”, relató Acosta sobre sus comienzos.
El camino desde las inferiores locales hasta ser cuarto árbitro en partidos de la envergadura de un Boca-Talleres no fue sencillo. Acosta destacó que su paso por el fútbol de la provincia fue su gran universidad. “La Liga Santiagueña me dio una identidad; si no fuera por ella, nada de esto hubiera pasado. Antes te encontrabas con jugadores grandes, de 30 años, muy mañosos, y vos tenías 25. O te hacías dentro de la cancha, o te llevaban puesto”, recordó sobre aquellos duelos que forjaron su carácter.
Entre sus anécdotas, no faltó la mención a los escenarios más complejos y los clásicos que marcaron su carrera. “Cuando arranqué, la cancha de Central Argentino de La Banda era mi pesadilla; algo me pasaba siempre ahí, se lo decía a mi papá”, confesó entre risas. Sin embargo, también valoró el privilegio de haber dirigido los grandes "mitos" locales: “Tuve la suerte de vivir el clásico Mitre-Central Córdoba con ambas hinchadas. Esos momentos tienen un condimento único que te preparan para lo que viene”.
Hoy, el presente lo encuentra adaptándose a los cambios tecnológicos y al ritmo vertiginoso del profesionalismo. “La pandemia revolucionó el fútbol y nos tuvimos que acostumbrar a los nuevos formatos. En diciembre hice el primer curso de VAR en AFA; mentalmente nos saturaron con protocolos, pero es necesario para seguir ligado al arbitraje nacional cuando el cuerpo diga basta por la edad”, explicó sobre su reciente capacitación en Ezeiza.
Sobre su manejo con las figuras actuales, Acosta reveló su secreto para mantener el orden sin ser un "tarjetero" extremo. “Hace poco me tocó estar con Carlos Tévez. Me acerqué y le dije: ‘Soy santiagueño, sé que te gusta Santiago; respeto tu trabajo, respetá el mío y todo va a salir bien’. Prefiero el diálogo; si con dos o tres palabras termino ganando el duelo y me entienden, no hace falta utilizar la tarjeta”, sentenció.
Finalmente, Acosta dejó claro que su corazón sigue perteneciendo a su tierra y ya proyecta su futuro para cuando decida colgar el silbato. “Mi sueño es poder volcar todo lo aprendido en la Liga Santiagueña. Quiero devolverle lo mucho que me dio, pero preparándome como instructor técnico, no solo desde la experiencia. Quiero seguir disfrutando hasta que Dios me diga basta”.