La medida, publicada oficialmente en las últimas horas, elimina las trabas burocráticas y técnicas que dificultaban que los laboratorios —tanto nacionales como extranjeros— pudieran registrar la propiedad intelectual de nuevos desarrollos científicos. Según los fundamentos de la derogación, la norma anterior funcionaba como un "embudo" que retrasaba la disponibilidad de fármacos de última generación en el sistema de salud argentino.
Sin cambios para los productos actuales
Es importante aclarar que esta decisión no tendrá un impacto directo sobre los medicamentos que ya se encuentran circulando en las farmacias o centros de salud. El objetivo principal de la medida es facilitar el patentamiento de productos futuros, permitiendo que las nuevas moléculas y fórmulas farmacéuticas cuenten con la protección legal necesaria para su comercialización competitiva.
Desde los sectores técnicos del Gobierno señalaron que la resolución de 2012 había quedado desactualizada frente al avance de la biotecnología. Con este cambio, se espera que Argentina recupere terreno en la agenda regional de innovación médica, fomentando que los laboratorios decidan realizar sus lanzamientos globales también en territorio nacional de manera más ágil.
Impacto en la industria y el sistema de salud
Si bien la medida es vista con buenos ojos por las cámaras que agrupan a laboratorios de innovación, algunos sectores de la industria de genéricos siguen de cerca la implementación para asegurar que esto no limite el acceso a medicamentos de bajo costo en el mediano plazo. Por su parte, el Estado ratificó que mantendrá los controles de calidad y seguridad correspondientes a través de los organismos regulatorios vigentes.