La guerra golpea con fuerza al Líbano tras una serie de ataques aéreos masivos lanzados por las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos estratégicos de la organización Hezbollah. La situación derivó en la evacuación urgente del sur de Beirut, donde miles de familias abandonaron sus hogares ante el temor de una incursión terrestre inminente, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la falta de un alto el fuego.
Bombardeos en zonas residenciales y puntos clave
Los ataques se concentraron en el suburbio de Dahiyeh, bastión del grupo chiita, donde las explosiones iluminaron el cielo nocturno y redujeron a escombros varios edificios. Según fuentes militares, la ofensiva busca desarticular la capacidad de lanzamiento de cohetes que Hezbollah utiliza para atacar el norte del territorio israelí. "No hay lugar seguro en este momento", relataron cronistas locales desde las zonas afectadas por el humo y las llamas.
Crisis humanitaria y desplazamientos masivos
El flujo de desplazados hacia el norte del país y hacia la frontera con Siria ha colapsado las rutas principales. Las organizaciones de socorro advierten sobre una crisis humanitaria sin precedentes en la región, debido a la falta de refugios preparados para albergar a la población civil evacuada. En los hospitales de la capital, el personal médico trabaja a destajo para atender a los heridos que llegan desde las zonas de impacto.
La respuesta internacional y el riesgo regional
Desde la ONU se han multiplicado los pedidos de moderación para evitar que el conflicto escale a una guerra regional total que involucre de manera directa a Irán. Sin embargo, la retórica bélica de ambos bandos sugiere que las operaciones militares continuarán en los próximos días. La inestabilidad en el Líbano pone en alerta máxima a las embajadas de todo el mundo, incluyendo la representación argentina en la zona.