Valentino Garavani, el legendario diseñador italiano que falleció a los 93 años en Roma, dejó un patrimonio multimillonario que ahora despierta interrogantes sobre su destino. Con una fortuna estimada por encima de los mil millones de dólares, su legado incluye arte, inmuebles, inversiones y empresas que podrían repartirse entre familiares, amigos cercanos y la Fundación Garavani Giammetti.
Según medios italianos, el testamento del diseñador ya está depositado ante un notario romano y, al no contar con herederos directos, la distribución de bienes apunta principalmente a su hermana Vanda, a su sobrino Óscar y a Giancarlo Giammetti, su socio y confidente de más de 50 años, además de la fundación que protege su legado cultural y económico. No se descartan sorpresas cuando se abra la documentación oficial.
La fortuna de Valentino incluye inmuebles en Europa y Estados Unidos, como el castillo de Wideville cerca de París, un chalet en Gstaad, un piso en Londres con cuadros de Picasso, un ático en Nueva York y su mansión en Capri, comprada en 1968. Además, poseía empresas inmobiliarias y navieras, así como una importante colección de arte y objetos personales.
Giancarlo Giammetti, durante cinco décadas, fue el responsable de la gestión financiera y administrativa de la firma Valentino, delegada por el propio diseñador. Su rol fue clave en la consolidación de la marca, lo que explica que reciba una parte significativa del legado.
El patrimonio también contempla la residencia final de Valentino en la Vía Apia Antica de Roma, rodeada de jardines, donde guardaba buena parte de su colección, incluido un retrato que Andy Warhol le dedicó en 1974. Entre los cercanos al diseñador también se encuentran Carlos Sax y sus hijos, Sean y Anthony, considerados casi como familia.