La milicia chiíta Hezbollah lanzó una de las mayores andanadas de proyectiles registradas hasta la fecha contra el territorio israelí. El ataque masivo obligó a las autoridades de Tel Aviv a activar de inmediato las sirenas antiaéreas y ordenar a la población civil permanecer en los refugios, con especial énfasis en la ciudad portuaria de Haifa, la región de Galilea y los estratégicos Altos del Golán.
Sin víctimas pero en estado de sitio
Pese a la magnitud de los lanzamientos desde el sur del Líbano, los primeros reportes de los servicios de emergencia no indican la existencia de heridos de gravedad. Equipos médicos y brigadas de rescate se encuentran inspeccionando diversos puntos donde se reportaron impactos directos de cohetes. En paralelo, el Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel instó a los habitantes del norte a no abandonar las cercanías de los búnkeres ante la inminencia de nuevas oleadas de ataques.
El inicio de la operación “Al-Asf al-Ma’kul”
A través de un comunicado oficial de la llamada "resistencia islámica", Hezbollah confirmó que estos ataques forman parte de una nueva ofensiva militar denominada “Al-Asf al-Ma’kul”. Analistas internacionales advierten que este movimiento representa un intento deliberado por elevar el nivel de confrontación en el frente norte, expandiendo el conflicto más allá de las escaramuzas fronterizas habituales y poniendo en jaque la estabilidad de todo el corredor levantino.
La fuerte carga simbólica del nombre
El nombre elegido para la operación tiene una raíz profundamente religiosa y bélica, extraída de un pasaje del Corán. La expresión significa aproximadamente “paja devorada” o “paja triturada”, una metáfora que alude a la aniquilación absoluta del adversario. Cabe destacar que este término no es nuevo en el conflicto árabe-israelí: fue utilizado previamente por Hamas durante la guerra de Gaza en 2014, lo que refuerza la intención de Hezbollah de unificar la narrativa de resistencia en la región.