La imagen fue inusual y poderosa: el histórico espacio frente a la Casa Rosada, acostumbrado a las protestas y actos políticos, quedó cubierto por familias y jóvenes que portaban fotos de Francisco y carteles con sus frases icónicas. El motivo fue el primer aniversario de la muerte del Papa argentino, y el lenguaje elegido para recordarlo fue el de la alegría popular.
Desde temprano, el operativo de tránsito —que se mantendrá hasta el próximo martes— anticipaba una convocatoria masiva. Con entrada libre y gratuita, el evento superó todas las expectativas iniciales, transformando el microcentro porteño en un escenario de festival con pantallas LED gigantes y un despliegue de sonido de última generación.
El mensaje entre los sintetizadores
El Padre Guilherme Peixoto desplegó su set de música electrónica ante una audiencia diversa. Entre bases tecno y juegos de luces, el sacerdote logró amalgamar la religiosidad con la modernidad, un enfoque que, según los presentes, habría hecho sonreír al propio Jorge Bergoglio, conocido por su cercanía y su llamado a "hacer lío".
"Es una forma de traer el mensaje de Francisco a la actualidad, de celebrar su vida y no solo lamentar su partida", comentaron asistentes que viajaron desde distintos puntos del país para ser parte de la cita. El show no solo fue un despliegue técnico, sino un espacio de encuentro donde la fe se expresó a través de la danza y la emoción colectiva.
Un legado que sigue vivo frente a la Catedral
La elección del lugar no fue casual. A metros de donde el entonces Arzobispo de Buenos Aires caminaba entre los fieles, la multitud recordó su legado de misericordia y cuidado de la "casa común". El colorido de la plaza, teñido de banderas y consignas de paz, contrastó con el gris del pavimento porteño, devolviendo a la ciudad un marco de fiesta popular que no se veía desde hacía mucho tiempo.
El evento cerró con un clima de profunda espiritualidad, demostrando que la huella de Francisco en su tierra natal sigue intacta. La mezcla de la liturgia tradicional con los sintetizadores de Peixoto marcó un hito en las formas de evangelización y homenaje, dejando una postal histórica de una Plaza de Mayo unida por el recuerdo del Papa del pueblo.