Maravilla Martínez, ídolo de Racing y uno de los delanteros más destacados del fútbol argentino, sorprendió a sus seguidores al anunciar un paso significativo en su vida religiosa. Conocido por su profunda fe cristiana, el goleador ahora dará un salto trascendental: asumirá el rol de pastor en su propia iglesia, junto a su tío, consolidando su llamado espiritual.
A través de sus redes sociales, Martínez compartió un emotivo mensaje en el que expresó su gratitud: “Primero agradecer a Dios porque uno no elige el llamado, sino que Él nos escogió desde el vientre de nuestra madre”, citando Jeremías 1:5. Además, agradeció al Pastor Juan Carlos Chevriau —quien lo bautizó cuando aún se encontraba privado de su libertad—, a su esposa Anabella Delfina, a su tío Marcelo Falcón y al consejo pastoral de la Comunidad Cristiana de Campana, así como a todos quienes oran por él y su familia.
Aunque en el posteo no se menciona explícitamente, durante una reunión de su comunidad, Maravilla anunció que su próximo paso será asumir formalmente la responsabilidad pastoral en su iglesia. Según informó Juan Carlos Chevriau, Martínez había manifestado su deseo de construir un templo en su predio, y la ceremonia contó con la bendición de los pastores de la comunidad en compañía de su tío, frente a la congregación.
“Cuando uno es llamado para este servicio —para pastorear, ayudar y servir, que es a lo que Dios nos llamó—, por más que uno quiera esquivar, Dios te termina llevando al propósito que tiene para tu vida”, reflexionó el futbolista durante la reunión.
Maravilla recordó también su trayectoria espiritual: “Hemos predicado el Evangelio durante 10 años, empezamos con reuniones pequeñas en casa. Dios nos ha llevado a diferentes países y nos dio la oportunidad de servir y predicar”. Sobre su futuro como pastor, agregó: “Dios lo tenía predestinado. Tenía esto para nuestra vida, y nos cruzó con el Pr Juan Carlos Chevriau para continuar este camino”.
Finalmente, el delantero compartió su emoción por el paso dado: “Contento por este paso que dimos, porque más allá de ocupar un buen obispado, creemos que estamos cumpliendo con las reglas que el Señor nos pide. También queremos dar buen testimonio para los de afuera: si logramos alcanzar a uno, vale la pena el esfuerzo que hacemos como familia, apartándonos del mundo para predicar el Evangelio”.