El futuro de Sebastián Villa comenzó a aclararse en las últimas horas. En medio de versiones que lo ubicaban fuera de Independiente Rivadavia, el extremo colombiano regresó a Mendoza, se reincorporó al plantel y acordó con la dirigencia una nueva cláusula de salida, que tendrá vigencia a partir de mediados de 2026.
Horas antes de su regreso a la Argentina, Villa había generado expectativa con un mensaje enigmático en sus redes sociales desde un aeropuerto de Colombia, país donde permanecía tras el cierre de la temporada pasada mientras analizaba distintas propuestas. “Dios al mando”, escribió el jueves por la tarde, minutos antes de abordar el vuelo rumbo a El Plumerillo, sorprendiendo a propios y extraños con su decisión de volver a tierras cuyanas.
Si bien los rumores lo vinculaban con ligas como la de México, Brasil e incluso Arabia Saudita, el ex Boca retomó el diálogo con la dirigencia encabezada por Daniel Vila, que días atrás le había planteado una postura firme: presentar una oferta concreta para su transferencia o reincorporarse a los entrenamientos. Villa tiene contrato vigente hasta diciembre de 2026 y, aunque el club le permitió permanecer en Colombia mientras definía su futuro, las negociaciones no prosperaron.
Este viernes, el delantero se sumó a la concentración del equipo de cara al debut en el Torneo Apertura frente a Atlético Tucumán. Sin ritmo futbolístico ni puesta a punto física, no integra la lista de convocados y, salvo una modificación de último momento, no tendrá minutos, aunque acompañará al plantel desde el hotel en el inicio del campeonato.
En paralelo, quedó definida su cláusula de salida. Desde Independiente Rivadavia desmintieron que se hayan solicitado 12 millones de dólares y confirmaron que el monto será de seis millones, con vigencia a partir del 1 de julio de 2026. En caso de que aparezca un interesado antes de esa fecha, deberá presentar una oferta superior para quedarse con el jugador.
La continuidad de Villa representa una noticia clave para el pueblo leproso y especialmente para el entrenador Alfredo Berti, quien lo considera una pieza fundamental en el frente de ataque. En la última temporada, el colombiano fue uno de los líderes del equipo que logró la primera estrella de su historia: disputó 38 partidos, convirtió seis goles y aportó diez asistencias.
En cuanto a las negociaciones frustradas, el único diálogo formal se dio con Stefano Di Carlo, aunque las charlas se cayeron por “diferencias insalvables”. Además, el entorno del jugador recibió una propuesta de Santos de Brasil, descartada por ofrecer cinco millones de dólares, cifra inferior a la pretendida por el club mendocino. También hubo un sondeo de Cruz Azul, que finalmente no avanzó.