Julio G. vivió un verdadero calvario judicial y personal tras ser denunciado falsamente por abuso sexual contra su hija. La acusación, radicada en plena pandemia, lo mantuvo durante tres años sin contacto con la niña. Finalmente, el Tribunal Oral N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora lo absolvió al comprobar la imposibilidad fáctica de los hechos denunciados.
La abogada defensora, Déborah Huczek, relató el proceso que atravesó su cliente desde el inicio de la causa. Según explicó, la relación entre Julio y la madre de la menor comenzó en 2017, estuvo marcada por conflictos y se disolvió pocos meses después del nacimiento de la niña. Durante la cuarentena, el vínculo paterno-filial quedó sujeto a severas restricciones impuestas por la mujer, que limitaban las visitas, los horarios y los lugares de encuentro.
Con el paso del tiempo, las exigencias se intensificaron hasta que la madre radicó la denuncia por abuso sexual. A partir de ese momento, Julio fue apartado completamente de su hija. Sin embargo, durante el juicio oral y público, la defensa logró acreditar —mediante pericias semióticas y lingüísticas, testimonios docentes y análisis de videos— que la acusación carecía de sustento.
El tribunal destacó la conducta paciente y colaborativa del padre, así como la premeditación de la denunciante para incriminarlo en un delito de extrema gravedad. Incluso se expuso que la mujer habría contado con el asesoramiento de una abogada y psicólogas que, según la defensa, replicaban este modus operandi en otros casos. En el debate surgieron indicios de un intento de obtener una compensación económica millonaria a partir de la denuncia.
Los jueces también valoraron los testimonios de docentes del jardín maternal, quienes relataron que la niña preguntaba reiteradamente por su padre y expresaba recuerdos positivos del vínculo con él. Asimismo, se constató la existencia de registros audiovisuales en los que la madre intentaba inducir a la menor a relatar abusos inexistentes.
Si bien el fallo absolutorio aún no se encuentra firme —ya que fue apelado por la madre y deberá expedirse la Cámara de Casación bonaerense—, el tribunal ordenó abrir una nueva investigación contra la denunciante, su abogada y dos psicólogas por los delitos de falsa denuncia, extorsión y posible asociación ilícita.
Mientras tanto, Julio se prepara para presentarse ante un tribunal de familia con el objetivo de restablecer el vínculo con su hija, a quien no ve desde hace tres años. “Son batallas que tenemos que librar”, expresó Huczek, al remarcar el impacto humano y profesional que le generó el caso.