El desastre en el sur de Tucumán alcanzó niveles críticos. Las intensas precipitaciones, que superaron los 170 milímetros en un solo día, provocaron el desborde de los ríos Marapa y San Francisco, así como del dique Escaba, dejando un saldo de más de 15.000 evacuados en toda la provincia . La localidad de Lamadrid es, sin duda, la más afectada.
El agua alcanzó alturas desesperantes: en las zonas más bajas, llegó a los tres metros, y en otras superó el metro y medio dentro de las viviendas . Los vecinos, que recibieron advertencias de las autoridades, tuvieron minutos para escapar. Muchos lo hicieron con lo puesto, cargando a sus animales al hombro o dejándolos atrás con la angustia de no saber si sobrevivirían .
5 kilómetros de campamento a la intemperie
La Ruta Nacional 308, en el acceso a Lamadrid, se transformó en un extenso campamento de emergencia. A lo largo de unos cinco kilómetros, cientos de familias improvisaron refugios con carpas, toldos y gazebos, compartiendo algunos hasta cinco familias bajo una misma lona . Otros damnificados fueron trasladados a centros de evacuación oficiales, como la escuela de Taco Ralo .
La situación en estos campamentos precarios es límite. Los vecinos denuncian la falta absoluta de servicios básicos. Los baños químicos, según relataron, "son un desastre, no tienen agua" . No hay luz ni señal de telefonía, lo que aísla aún más a los damnificados y les impide conocer el estado real de lo que queda de sus hogares .
El drama humano: testimonios de la desolación
Las historias que emergen del barro reflejan una tragedia humana profunda. Matías, un vecino, contó que vive con su esposa y su madre no vidente bajo un toldo prestado. Rescató a sus mascotas "al hombro porque se estaban ahogando" . Lidia Ocampo, de 68 años, relató que doce personas de su familia comparten una misma carpa, pendientes del cielo y sin comida suficiente .
Ángela Salazar, enfermera, resumió la impotencia de muchos: "Levantamos lo que pudimos, pero no tenemos vehículos ni medios para trasladar nuestras cosas" . Otro damnificado, Diego, colabora con su lancha para rescatar a personas y animales, describiendo una noche en la que rescataron ancianos mientras otros se negaban a dejar sus casas y pasaban la noche en los techos .
Un golpe recurrente y la necesidad de ayuda
Para los habitantes de Lamadrid, esta no es una experiencia nueva. La comunidad ya sufrió una inundación devastadora en 2017, y muchos recuerdan al menos otras tres o cinco crecidas similares a lo largo de los años . La desesperación se mezcla con la resignación. "Lo poco que tenemos, se lo lleva el agua", lamentó una vecina a LA GACETA .
Mientras esperan poder regresar, los damnificados claman por ayuda humanitaria. Los pedidos más urgentes son por colchones, frazadas, alimentos, agua potable, artículos de limpieza y asistencia sanitaria . A pesar de la tragedia, la solidaridad vecinal brilla: comerciantes y particulares se acercan con camionetas cargadas de agua y víveres . El pronóstico de nuevas lluvias para este fin de semana mantiene a todos en vilo .
La respuesta oficial
El gobierno provincial, a través del ministro de Obras Públicas Marcelo Nazur, informó que se trabaja para restituir la conectividad en la Ruta 157 y que, si cesan las lluvias, se podría ingresar a La Madrid el domingo . El Ministerio de Salud Pública desplegó un tráiler sanitario para atender a pacientes con enfermedades crónicas, cuyo estado se agrava por el estrés y la falta de medicación .
En la vecina provincia de Santiago del Estero, el subsecretario del Agua, Sergio Zaltz, explicó a LV11 que la masa de agua que ingresó desde Lamadrid elevó la cota del embalse Frontal, activando una alerta amarilla por exceso hídrico [según entrevista previa]. Las autoridades santiagueñas trabajan en la prevención ante la llegada de este caudal, mientras el gobierno nacional, según críticas locales, no ha mostrado una presencia activa en la emergencia.