La NASA dio un paso disruptivo al equipar a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen con los teléfonos más avanzados de la actualidad. Según confirmaron autoridades de la agencia y reportó The New York Times, la nave Orion transporta cuatro unidades del iPhone 17 Pro Max, el modelo insignia lanzado por Apple en septiembre de 2025.
A pesar de su potencia, el uso de estos smartphones está estrictamente limitado a la captura de fotografías y videos de alta resolución gracias a su sensor de 48 megapíxeles. En el entorno espacial, los dispositivos permanecen en modo avión permanente; no se permite la navegación por internet ni el uso de conexiones Bluetooth, para evitar interferencias con los sistemas críticos de navegación de la cápsula.
Un riguroso proceso de seguridad
Autorizar el vuelo de tecnología comercial no fue una tarea sencilla para los ingenieros de la agencia. El especialista Tobias Niederwieser explicó que cada unidad debió superar un proceso de validación de cuatro fases. Este protocolo incluyó pruebas de resistencia del vidrio y la identificación de riesgos ante posibles roturas de piezas móviles que pudieran flotar en la cabina ante la falta de gravedad.

Cada astronauta porta su dispositivo en los bolsillos de sus trajes espaciales. Tal es el caso del canadiense Jeremy Hansen, quien fue captado en video asegurando su unidad poco antes del histórico despegue. Si bien el iPhone ya ha viajado al espacio en misiones previas, esta es la primera vez que la NASA entrega un ejemplar personalizado a cada miembro de una tripulación oficial.
El kit fotográfico de la misión
Los iPhone 17 Pro Max no son las únicas herramientas ópticas disponibles para documentar el sobrevuelo lunar. La dotación tecnológica de la Artemis II se complementa con cuatro cámaras GoPro Hero 11, diseñadas para tomas de acción y gran angular, y dos cámaras profesionales Nikon D5, destinadas a registros científicos de mayor precisión técnica.
Esta combinación de herramientas permitirá que, por primera vez en más de medio siglo, la humanidad reciba imágenes con una calidad visual sin precedentes de la superficie lunar. Los datos registrados por estos dispositivos comerciales serán fundamentales para la divulgación de la misión, acercando la experiencia del viaje espacial a los usuarios de tecnología en todo el planeta.