La guerra en Medio Oriente ingresó en una fase de peligro global luego de que Irán amenazara formalmente con atacar las embajadas de Israel en todo el mundo. El anuncio fue realizado por un alto asesor militar del líder supremo, Alí Jamenei, quien sentenció que las representaciones diplomáticas del Estado judío "ya no son seguras", lo que obligó a Tel Aviv a cerrar temporalmente 28 sedes en distintos países.
Represalia por el ataque en Damasco
La amenaza de Teherán surge como respuesta directa al bombardeo contra el consulado iraní en Damasco, Siria, ocurrido a principios de semana, donde murieron altos mandos de la Guardia Revolucionaria. Irán responsabiliza directamente a Israel por este ataque y prometió una "respuesta aplastante". Según los servicios de inteligencia de Occidente, el régimen persa estaría preparando el uso de drones y misiles de crucero para ejecutar su venganza.
Alerta máxima en Argentina
La advertencia tuvo un impacto inmediato en la Argentina, país que ya sufrió dos atentados vinculados a esta organización en la década del 90. El Ministerio de Seguridad de la Nación, en coordinación con las fuerzas federales, dispuso un refuerzo en la custodia de la Embajada de Israel en Buenos Aires y otras instituciones de la comunidad judía. El gobierno de Javier Milei ratificó su alineamiento con Israel, lo que eleva la sensibilidad ante posibles repercusiones locales.
Escenario de incertidumbre global
Mientras tanto, Estados Unidos e Israel se mantienen en alerta máxima. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió que su país está preparado para cualquier escenario: "Haremos daño a quien nos haga daño o planee hacérnoslo", afirmó. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de que el conflicto se regionalice y desemboque en un enfrentamiento directo entre las dos potencias militares del área.