Ubicado entre Suiza y Austria, en la orilla oriental del río Rin, se alza uno de los países más singulares de Europa. Liechtenstein es un caso único en el continente, ya que es uno de los estados más ricos del mundo, pero no tiene aeropuerto ni salida al mar y lo gobierna la misma dinastía real hace 307 años de forma ininterrumpida .
Su superficie es de apenas 160 kilómetros cuadrados y su población apenas supera los 40.000 habitantes . Su diminuto tamaño hace innecesaria una infraestructura aérea nacional. Para vuelos internacionales, el país depende casi por completo de los aeropuertos de Zúrich (Suiza) y Friedrichshafen (Alemania), los más cercanos .
La economía más próspera de Europa
Este país es considerado el más rico de Europa en términos de PBI per cápita y uno de los más prósperos del mundo . Este dato no es casual: responde a una combinación de baja población, fuerte desarrollo industrial y financiero altamente especializado, y una altísima productividad enfocada en ingeniería de precisión, con desarrollo de herramientas industriales avanzadas, componentes electrónicos y sistemas de perforación .
La economía se sustenta en los sectores financiero e industrial, con una baja fiscalidad que atrae inversiones . El país no necesita una gran industria turística, aunque su capital, Vaduz, recibe viajeros atraídos por el castillo, los viñedos del valle del Rin y las rutas de senderismo de Malbun .
Pleno empleo y trabajo para extranjeros
El desempleo allí es prácticamente inexistente y ronda valores cercanos al pleno empleo. De hecho, el país necesita mano de obra extranjera para funcionar: todos los días ingresan miles de trabajadores desde Suiza y Austria que se desempeñan principalmente en hoteles y restaurantes . Incluso hay más puestos de trabajo que ciudadanos en edad laboral .
Un dato curioso sobre su cultura laboral: los trabajadores disfrutan de una de las pausas de almuerzo más largas del mundo: hora y media de descanso, de 12:00 a 13:30 .
Seguridad absoluta: 130 policías y 7 presos
Otro dato sorprendente es la bajísima tasa de delincuencia. Los delitos violentos son excepcionales y la criminalidad general se mantiene en niveles mínimos . La estabilidad económica, el reducido tamaño del país y la cohesión social explican en gran parte este fenómeno.
El símbolo más extremo de esta realidad es su sistema penitenciario: la cárcel nacional alberga apenas siete personas. Cuando se producen delitos graves, los condenados suelen cumplir sus penas en países vecinos . El último asesinato registrado data de 1997 .
La vida en Liechtenstein es tan tranquila que los vecinos ni siquiera cierran las puertas de sus casas. En todo el país solamente hay 130 policías .
Un país con apellido propio
Liechtenstein es uno de los pocos países del mundo cuyo nombre coincide exactamente con el de la dinastía que lo gobierna, una familia que ha gobernado de manera ininterrumpida desde hace más de tres siglos . El actual príncipe, Hans-Adam II, figura entre los reyes más ricos del mundo, con una fortuna calculada entre 4.000 y 7.000 millones de dólares .
El idioma oficial es el alemán, aunque lo hablan con dialectos locales que lo vuelven incomprensible para otros germanoparlantes .