El Boletín Oficial de este jueves plasmó lo que muchos sectores de la oposición calificaron como el "perfeccionamiento de un soborno". La designación de Lucila Crexell al frente de la embajada en Canadá cierra un ciclo de polémicas que se inició en abril de 2024, cuando su voto fue determinante para la aprobación de la Ley Bases.
El origen del escándalo
En 2024, Crexell, quien inicialmente rechazaba el mega DNU 70/2023, admitió públicamente haber recibido una oferta del Gobierno para ocupar la embajada ante la Unesco en París.
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"Hubo una oferta y hubo una aceptación", reconoció en aquel entonces, aunque intentó desvincular el ofrecimiento de su cambio de postura en el recinto. El escándalo mediático y judicial enfrió su nombramiento original, que finalmente mutó hacia el destino norteamericano.
Fuertes acusaciones en el Senado
A pesar de haber finalizado su mandato en diciembre de 2025, el pliego de Crexell para Canadá fue tratado y aprobado el pasado 9 de abril con 45 votos a favor y 26 en contra. Durante el debate, la senadora Florencia López (Unión por la Patria) lanzó duras críticas:
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Calificó la postulación como un "perfeccionamiento del delito de cohecho".
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Aseguró que Crexell "ha aceptado un soborno" a cambio de permitir la sanción de la Ley Bases.
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Sentenció que la voluntad de la exsenadora "estuvo viciada" y la llamó "coimera" en pleno recinto.
Por su parte, el senador Carlos Linares cuestionó el cambio de destino (de la Unesco a Canadá) y le preguntó directamente a la ahora funcionaria si "no le daba vergüenza" la forma en que llegó a dicha designación.
El respaldo oficial
Pese a las resistencias del peronismo y del bloque "La Neuquinidad", Crexell contó con el apoyo de La Libertad Avanza (LLA), la UCR, el PRO y bloques federales. El Decreto 304/2026 lleva las firmas del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno, sellando así su nueva etapa en el servicio exterior.