El Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, lanzó una nueva licitación de deuda con el objetivo de captar hasta US$ 900 millones en el mercado local. Esta maniobra financiera busca garantizar los fondos necesarios para cubrir los compromisos inmediatos, entre los que destaca un pago de US$ 800 millones al FMI previsto para este viernes. Además, el Palacio de Hacienda ya proyecta el cumplimiento de obligaciones por US$ 4.200 millones con bonistas particulares para el mes de julio, en un contexto de fuerte presión sobre las reservas.
Estrategia de financiamiento y plazos
La subasta presenta una estructura particular, ampliando la emisión de bonos en moneda extranjera de US$ 250 millones a US$ 350 millones, con la posibilidad de habilitar segundas rondas adicionales. Según analistas de Outlier, el Tesoro busca acelerar estas colocaciones ante la proximidad del vencimiento de Bonares y Globales. En paralelo, este martes vencen casi $8 billones en moneda local, lo que obliga al Gobierno a ofrecer un menú variado de instrumentos, incluyendo Lecaps y bonos ajustados por CER, para seducir a los inversores y descomprimir la liquidez.
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Desde la consultora PUENTE indicaron que la estrategia oficial consiste en aprovechar la abundancia de liquidez para continuar con el proceso de estiramiento de plazos. El Ministerio de Economía está utilizando opciones de largo plazo, con vencimientos que llegan hasta el año 2031, intentando "limpiar el perfil de vencimientos de 2026". Esta gestión de pasivos es clave para reducir la carga de compromisos en los años venideros, apoyándose en la participación del sector público para garantizar un piso elevado en los canjes de deuda.
Señales para el mercado financiero
La tasa de interés que convalide el Tesoro en esta licitación será una señal determinante para el mercado. Se estima que la tasa proyectada para la Lecap se ubica levemente por debajo del 2% mensual. Al respecto, especialistas del grupo SBS destacaron que será fundamental observar cómo se distribuye la demanda, ya que gran parte de los instrumentos ofrecidos exceden el mandato presidencial actual. Por ahora, el Gobierno cuenta con depósitos en el Banco Central que rondan los $8,2 billones, lo que otorga un margen de maniobra para cubrir los vencimientos más urgentes.