En medio de las negociaciones por la renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense, Máximo Kirchner dejó trascender en las últimas horas que está dispuesto a ceder la presidencia del PJ provincial si Axel Kicillof acepta asumir personalmente la conducción del partido, como una vía para ordenar la interna y avanzar hacia un esquema de unidad.
Según fuentes del entorno del actual titular del PJ, Kirchner sostuvo que si el criterio del kicillofismo es que la conducción partidaria debe responder a la estrategia del Ejecutivo provincial, “lo más lógico es que el presidente del partido sea el propio gobernador”, en línea con lo que ocurre en otras provincias donde los mandatarios también encabezan los partidos locales.
La definición fue comunicada a dirigentes de máxima confianza y se conoció luego de una reunión que Kicillof encabezó ayer al mediodía en La Plata con intendentes y referentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su espacio político, donde volvió a tomar fuerza la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario para liderar el PJ bonaerense.
Desde hace semanas, el MDF promueve a Magario como la postulante del espacio, una alternativa que creció ante la reticencia histórica de Kicillof a presidir el partido. En los últimos días, sin embargo, un grupo de intendentes le propuso al gobernador que evalúe asumir ese rol, posibilidad que no fue descartada públicamente.
En el encuentro de ayer participaron, entre otros, los intendentes Julio Alak, Mario Secco, Jorge Ferraresi, Fernando Espinoza, Lucas Ghi, Alberto y Pablo Descalzo. Además, el diputado Mariano Cascallares, y los ministros Carlos Bianco (Gobierno), Gabriel Katopodis (Infraestructura), Andrés "Cuervo" Larroque (Desarrollo de la Comunidad), Cristina Álvarez Rodríguez (Jefa de Asesores), Walter Correa (Trabajo), Javier Alonso (Seguridad) y Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario).
En ese contexto, la Junta Electoral del PJ bonaerense resolvió prorrogar hasta el 8 de febrero el plazo para la presentación de avales, lo que mantiene abiertas las negociaciones en un escenario atravesado por la desconfianza, pero también por la necesidad de evitar una fractura.