En River Plate el Superclásico comenzó a jugarse hace días, pero lejos del césped. La Subcomisión del Hincha lidera un operativo logístico sin precedentes para que la salida del equipo de Martín Demichelis al campo de juego sea recordada por décadas. La cifra impresiona: 40 toneladas de papel picado esperan en los depósitos del club para teñir de blanco las tribunas el próximo domingo a las 17.
La apuesta estética busca recuperar la mística de los grandes recibimientos de antaño. El gran espejo en el que se mira la organización es la final de la Copa Libertadores 1996, noche en la que el estadio quedó prácticamente cubierto por una alfombra de papel, una imagen que dio la vuelta al mundo y quedó grabada en el ADN riverplatense.
Un despliegue de color y tradición
Además de la monumental lluvia de papel, se espera que el recibimiento incluya otros elementos clásicos del folclore local:
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Mosaicos y banderas: la colocación de cartulinas para formar figuras en las tribunas San Martín y Belgrano.
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Tirantes y banderas de palo: se sumarán a la escenografía para generar un movimiento visual constante durante la salida del plantel.
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Homenaje a la memoria: la intención es que el socio e hincha se sienta parte de una puesta en escena que trascienda lo deportivo.
El Monumental como fortaleza
Con las obras de remodelación terminadas y una capacidad que supera los 84 mil espectadores, el Monumental se prepara para ser una verdadera "caldera". Desde la dirigencia y las agrupaciones de hinchas entienden que este tipo de marcos imponentes juegan un papel psicológico fundamental en la previa de un Superclásico.
Mientras el cuerpo técnico ultima detalles tácticos, los hinchas ya tienen su propia estrategia lista: hacer que el ingreso de los equipos sea un espectáculo por sí mismo, reafirmando al estadio de Núñez como uno de los escenarios más vibrantes del fútbol mundial.