El nuevo juicio por la muerte de Diego Maradon transcurre en medio de un clima de tensión, tanto dentro como fuera de la sala. Familiares del astro, imputados y abogados volvieron a verse las caras tras la anulación del proceso anterior.
Las dos audiencias del nuevo proceso judicial no estuvieron exentas de novedades y sorpresas. En las últimas horas, se conocieron nuevas fotos de la casa de dos pisos de la calle Italia al 5208, en el barrio privado San Andrés, en la localidad de Tigre.
Allí Diego Maradona había llegado con el objetivo de iniciar la recuperación luego de ser operado en la clínica Olivos del hematoma subdural en su cabeza. Allí también tenía que seguir con la desintoxicación por su consumo excesivo de alcohol. Su entorno creyó que a fines de enero podría volver a la vida normal. Sin embargo, el 25 de noviembre murió, luego de 14 días en los que nada marchó como se pensaba.
La casa, según la fiscalía, no estaba acorde a lo que Maradona necesitaba. Mucho menos a lo que Maradona era como ídolo popular argentino y mundial.

Pero se pensó en la comodidad de la cercanía a Dalma, Gianinna y Jana, que viven en la zona norte. También en que Diego iba a estar “de paso”.

“Cuando se empezó a buscar una casa para la externación de Maradona se pensó que en dos o tres meses podría volver a vivir en Brandsen o donde él quisiera”, contó una de las personas que trabajó junto a Maradona y el abogado Matías Morla en los últimos meses.

Esa misma persona reveló que “incluso se hablaba de la posibilidad de que viaje a Cuba” y aclaró que la casa de San Andrés “era una casa de paso”.
“Se trabajó con el agente inmobiliario que habitualmente trabaja con Diego y todos estuvieron de acuerdo”, remarcó el hombre.
Diego pasó sus últimos días, especialmente el fin de semana previo a su muerte, encerrado en el playroom acondicionado en la planta baja.

Tenía vista a un lago y era más grande que la habitación con baño en suite. Tenía la cama de dos plazas, un inodoro ortopédico para que el 10 no tuviera que moverse mucho, un sillón masajeador y una TV bien grande.


En la planta alta la casa tenía cuatro dormitorios en la que dormían sus allegados cuando se quedaban. Por ejemplo, su sobrino Johnny que estuvo los 14 días que Maradona vivió en el barrio San Andrés. O su asistente Máxi, cuñado de Morla, que iba y venía.
Uno de los espacios que Diego más usó fue la galería, donde varias veces fue atendido por su kinesiológo y donde también tomaba mate y jugaba a las cartas.