La tragedia se desató en medio de una celebración anual que atrae a una multitud de estudiantes y turistas a este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Según los primeros reportes de las autoridades locales, la situación se desbordó rápidamente debido a la acumulación de personas en sectores confinados de la estructura. La desesperación por salir del recinto provocó una estampida que dejó un saldo inicial de tres decenas de fallecidos y numerosos heridos.
El alcalde de Cap-Haitien, Patrick Almonor, expresó su preocupación por la magnitud del desastre y advirtió que la cifra de víctimas fatales podría aumentar con el correr de las horas. Las tareas de rescate se han visto seriamente dificultadas por las adversas condiciones climáticas que afectan la zona, impidiendo que los equipos de emergencia completen el relevamiento de todas las áreas del monumento.
En las redes sociales, videos captados por los asistentes muestran escenas de dramatismo extremo, con jóvenes intentando asistir a quienes quedaron atrapados bajo la multitud. El Gobierno haitiano emitió un comunicado oficial expresando sus condolencias y solidaridad con las familias afectadas, mientras se inician las investigaciones para determinar las fallas de seguridad en la organización de un evento de tal magnitud en un sitio histórico de difícil evacuación.