Un operativo de la Policía de la Ciudad generó polémica en el barrio de Parque Avellaneda, donde una joven fue demorada mientras intentaba vender ropa usada en la vía pública.
Según relataron testigos, la intervención de los efectivos fue desmedida, ya que la mujer no representaba una situación de riesgo ni estaba vinculada a hechos delictivos de gravedad. La joven, en cambio, buscaba obtener ingresos mediante la venta informal en un contexto económico adverso.
La escena provocó la reacción de vecinos que se encontraban en el lugar, quienes cuestionaron el accionar policial y consideraron que este tipo de operativos apunta contra sectores vulnerables en lugar de enfocarse en problemáticas más complejas.
El episodio reavivó el debate sobre los límites de los controles en el espacio público y el trato hacia quienes recurren a actividades informales para subsistir. Para muchos, lo ocurrido no refleja una acción de autoridad legítima, sino una actitud abusiva frente a una persona en situación de necesidad.