La historia de Magalí Tkachuk y Estefano Cipolatti es la de muchos que sueñan con romper el molde, pero llevada a la acción. En una entrevista que desbordó honestidad y filosofía de vida en ADN de Radio, la pareja relató cómo pasaron de la seguridad de un sueldo y un título a preparar alforjas para unir Santiago del Estero con el Caribe mexicano.
"No estamos conformes con lo que estamos haciendo; nos falta algo", confesó Estefano al inicio del diálogo. A pesar de haber tenido una experiencia previa en Dinamarca y de contar con empleos estables al regresar —él en un banco y ella como nutricionista—, la rutina los consumía. "Si no lo hacemos ahora, no lo hacemos más. Hay que tener valor para romper con lo estructurado", agregaron.
Un amor nacido en pandemia y forjado en la curiosidad
La pareja se conoció de forma virtual durante el confinamiento, mientras compartían un grupo de trabajo en un local de ropa. Sin embargo, sus charlas nunca fueron superficiales. "Conectamos súper bien; en vez de tomar un café, hablábamos de 'Crítica de la razón pura', de agujeros negros y de momias", recordaron. Esa solidez intelectual es la que hoy los empuja a confiar ciegamente el uno en el otro para una travesía que estiman durará dos años.
El itinerario: "Costeando" el continente
El plan de viaje es tan ambicioso como poético. Partirán el 3 de mayo con el siguiente recorrido inicial:
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Argentina: De Santiago hacia Mar Chiquita (Córdoba), Santa Fe y Entre Ríos.
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Uruguay: Cruce por Paysandú para recorrer toda la costa uruguaya.
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Brasil: Subida por todo el litoral brasileño buscando siempre la calidez del mar.
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Destino: México, con Cancún como punto de referencia donde los esperan amigos entrañables.
La bicicleta como medio humano
A bordo de sus Mountain Bikes —que no son las específicas para cicloturismo, lo que añade un tinte de "locura" al desafío—, Magalí y Estefano cargarán todo: carpa, bolsas de dormir y equipos multiuso. "La bicicleta es el medio más humano. Te devuelve la vida", reflexionó Estefano.
Magalí, por su parte, destacó el aprendizaje tras un viaje de prueba a Catamarca: "Gente que entrena nos decía que era un montón subir el Portezuelo con la bici cargada, y lo pudimos hacer. Te llena de energía". Además, valoraron la red de apoyo que se genera en la ruta: "Esa solidaridad de que alguien te ceda el patio para armar la carpa te llena el corazón".
El mensaje: "Vivir el proceso"
Para estos jóvenes, el viaje no se trata de llegar a una meta, sino de cambiar la percepción del tiempo. "Queremos vivir el proceso. Por ahí nos cuesta entender que la vida pasa mientras vas haciendo las cosas; si solo buscas llegar al objetivo, ¿después qué?", cuestionó Magalí.
Estefano cerró con una reflexión para quienes postergan sus sueños: "El mensaje es animarse a cumplir lo que uno quiere y que pospone por la 'normalidad'. Cuando lo decides, ya tienes el 50% hecho. Todos tenemos el mismo poder, solo hay que trabajar para eso".