Cantante, músico y indiscutido referente de la movida tropical, Véliz construyó una trayectoria artística que le devolvió identidad y una imponente proyección nacional a la guaracha santiagueña. Su nombre quedó grabado a fuego en la historia grande del género a través de proyectos emblemáticos como Los Caimanes Santiagueños y Jorge Véliz y Los Santiagueños de Oro, convirtiéndose en un ídolo generacional.

Nacido con raíces profundas en Rodeo de Soria y criado en el tradicional barrio Juan Felipe Ibarra —escenario inseparable de su historia musical—, Jorge encontró en el seno familiar el motor de su vocación. Junto a su hermano Marcelo, con el acordeón como bandera y el inestimable apoyo de su padre Artemio, dieron forma al nacimiento y consolidación de la guaracha santiagueña, fusionando las raíces regionales con el pulso tropical. Tal es su trascendencia que la Asociación Argentina de Intérpretes los reconoce formalmente entre los creadores del género.

Éxitos que marcaron una época
Antes de su consagración definitiva, integró agrupaciones como Los Colombianos del Ritmo, para luego fundar en 1990 su propio sello con Los Santiagueños de Oro. Su repertorio supo amalgamar baladas románticas con auténticos himnos bailables que desataban la euforia en cada pista del norte argentino y más allá. Éxitos como "Esa porteñita" y "El Tumbado" continúan resonando con fuerza en fiestas, bailes y reuniones familiares.

Años después de su partida física, la presencia de Jorge Véliz sigue viva en las grabaciones que atesoran los veteranos de la bailanta y que las nuevas generaciones heredaron de sus familias. Su legado es una memoria en movimiento que se enciende cada vez que suena un acordeón y retumba el ritmo característico que él ayudó a gestar.






