Nacido en la ciudad de La Plata, en el seno de una familia amante de la cultura y la música, Moura se vinculó tempranero con el arte a través del piano y la guitarra. Tras sus primeras experiencias musicales en agrupaciones de la época como Dulcemembriyo —proyecto que compartió con un joven Indio Solari—, consolidó su destino artístico a finales de los setenta al fusionarse con el grupo que daría origen a Virus.

Integrada junto a sus hermanos Julio y Marcelo, además de Enrique Muguetti, Ricardo Serra y Mario Serra, la banda debutó oficialmente el 11 de enero de 1981, inaugurando una etapa dorada con discos fundamentales como Wadu Wadu,Agujero interior, Relax, Locura y Superficies de placer. Con un sonido sofisticado, letras directas y una propuesta estética adelantada a su tiempo, el grupo conquistó los escenarios de Argentina, Chile, Paraguay y Perú, vendiendo cientos de miles de placas.
Vanguardia, diversidad y un estilo inconfundible
La aparición de Federico Moura significó un quiebre cultural absoluto en la escena vernácula. Con una expresión corporal única, una marcada atención por los detalles escénicos y una poesía que introdujo el homoerotismo, el goce y la diversidad sexual sin clichés, el cantante se convirtió en el frontman definitivo.
Además de su faceta al frente de Virus, su talento como productor quedó plasmado en trabajos históricos, como la producción del disco debut de Soda Stereo en 1984.
Aunque su partida física, ocurrida el 21 de diciembre de 1988, enlutó al rock nacional en una época especialmente fatídica, su figura no hizo más que agigantarse con el paso de las décadas. Hoy, a 69 años de su nacimiento, la obra de Federico Moura sigue viva, celebrada por nuevas generaciones de artistas y consagrada como uno de los pilares más brillantes de la cultura popular argentina.






