Santiago del Estero posee actualmente 404 especies de aves registradas, una cifra que refleja la enorme biodiversidad provincial y que continúa creciendo gracias al trabajo de observadores, investigadores y aficionados que recorren diferentes ambientes documentando la avifauna local.
Así lo explicó Alan Paul Sequeira, ornitólogo y especialista en aves, durante una entrevista con ADN de Radio, por Radio LV11, luego de representar al Club de Observadores de Aves (COA) Kakuy en la XXI Reunión Argentina de Ornitología.
El encuentro se desarrolló del 4 al 7 de agosto de 2026 en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata y conmemoró sus 50 años de historia bajo el lema “Aves, sociedad y acción colectiva: volando hacia nuevos desafíos”.
La reunión congregó a biólogos, especialistas y observadores provenientes de diferentes puntos de Argentina e incluso de países vecinos, como Chile y Brasil.
“Se trabaja y se dan a conocer proyectos de conservación, educación ambiental, trabajos que se vienen haciendo en campo sobre fotografía, observación, el descubrimiento de nuevas especies en lugares que antes no estaban”, explicó Sequeira.
Santiago ya cuenta con 404 especies registradas
Uno de los datos que más llamó la atención durante la entrevista fue la cantidad de especies documentadas en territorio santiagueño.
“Nosotros en la provincia actualmente tenemos 404 especies de las mil que hay en Argentina”, señaló.
El crecimiento fue significativo en los últimos meses. Según explicó Sequeira, hacia diciembre del año pasado los registros rondaban las 395 especies, mientras que actualmente la cifra alcanza las 404.
El trabajo consiste en recorrer diferentes puntos de la provincia, observar las aves y generar registros mediante fotografías o grabaciones de sus sonidos. Ese material posteriormente puede contribuir a plataformas y trabajos científicos.
Y para hacerlo no siempre se necesitan costosos equipos.
“Con nuestro teléfono celular se hace ciencia”, remarcó Sequeira, quien explicó el concepto de ciencia ciudadana, mediante el cual cualquier persona puede aportar registros valiosos para ampliar el conocimiento sobre las especies.
Precisamente, uno de los proyectos presentados por el representante santiagueño en Mar del Plata fue “Juta Sonora”, una iniciativa basada en la grabación de sonidos de aves mediante teléfonos celulares.
Los registros permiten documentar qué especies fueron encontradas, en qué lugar y en determinado momento, generando información útil para investigadores y observadores.
Los lugares claves para observar aves en Santiago
La provincia cuenta además con diferentes áreas de importancia para las aves, que resultan fundamentales para las tareas de observación y conservación.
Entre ellas, Sequeira mencionó el Parque Nacional Copo, las Sierras de Guasayán, los Bañados de Figueroa y las Salinas de Ambargasta.
Para desarrollar las recorridas, los integrantes del club también mantienen contacto con pobladores de cada zona y utilizan aplicaciones que permiten registrar los trayectos, el tiempo empleado, los kilómetros recorridos y la cantidad de aves observadas.
Uno de los casos más sorprendentes ocurre en las Sierras de Guasayán, donde existen registros de cóndores.
Sequeira explicó que desde 2020 realizan un seguimiento de estos ejemplares para determinar su permanencia en territorio santiagueño. Hasta el momento identificaron sectores utilizados como dormideros, aunque todavía no existen evidencias de nidificación.
“Cerca de las 11 o 12 del mediodía se los ve extender las alas, vuelan, dan dos o tres vueltas, planean, se pierden y cerca de las seis de la tarde retornan al lugar a descansar”, relató.
El cacuy y las aves migratorias
Durante la charla también apareció uno de los grandes símbolos de la cultura santiagueña: el cacuy.
Sequeira explicó que se trata de una especie migratoria que durante los meses fríos se desplaza hacia zonas más cálidas y comienza a regresar cuando aumentan las temperaturas para iniciar su período reproductivo.
Incluso, recientemente uno de los integrantes del grupo logró escuchar un ejemplar en Santiago, un registro que podría marcar el comienzo de su regreso estacional.
Al tratarse de un ave nocturna, una de las mejores formas de detectar su presencia es justamente a través de su característico canto.
Santiago también recibe otras especies migratorias que recorren enormes distancias y, en algunos casos, atraviesan diferentes regiones del continente.
Una pasión que también se transforma en ciencia
Sequeira remarcó que detrás de la observación existe un proceso permanente de aprendizaje. Quienes comienzan por curiosidad o pasión terminan incorporando conocimientos sobre fotografía, grabación de sonidos, comportamiento, reproducción, distribución y nombres científicos.
“Todo el amor y la pasión que sentimos por las aves se va perfeccionando”, explicó.
Para el especialista, la actividad permite combinar el interés personal por la naturaleza con la generación de información que puede resultar valiosa para la ciencia y la conservación.
Desde el COA Kakuy, acompañado por Aves Argentinas, continúan recorriendo Santiago del Estero y documentando una riqueza natural que sigue ofreciendo novedades: 404 especies ya forman parte del registro provincial y el número todavía puede continuar creciendo.






