La accesibilidad comercial de ciertos elementos médicos sin la debida regulación enciende alarmas en el sector sanitario santiagueño. En diálogo con Duilio Porelo y Gabriel Alvarez en la Radio de los Santiagueños, la Dra. Ana Constanza Parnas explicó las graves consecuencias que genera para la salud de la población la compra indiscriminada de anteojos de receta en escaparates no autorizados, como farmacias o puestos de venta ambulante.
“Recetar un anteojo es un acto médico y la receta tiene que ir luego a una óptica, no a un negocio, ni a una farmacia, ni a un bazar. Tiene que ser elaborado por un óptico matriculado”, definió la especialista, quien además ejerce la docencia en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). Parnas alertó que la falta de legislación y control, sumada a la escasez de conciencia social, lleva a la gente a comprar lentes por el simple hecho de probarlos en un mostrador y notar una mejoría momentánea.
Los peligros ocultos detrás del "veo bien"
La oftalmóloga derribó el mito de que lograr enfocar la vista con un lente genérico signifique estar sano. Según detalló, el examen en consultorio va mucho más allá de la necesidad de aumento:
El médico analiza de forma integral que la pérdida visual no esté asociada a patologías graves como presión ocular alta (glaucoma) o daños en el nervio óptico, afecciones silenciosas que no se corrigen con anteojos.
Los lentes de farmacia poseen la misma graduación en ambos ojos, un criterio que no respeta la fisiología de la inmensa mayoría de las personas, quienes presentan diferencias de asimetría visual.
Esos productos de baja calidad carecen de los materiales adecuados y no cuentan con los filtros de protección ultravioleta (UV) obligatorios, exponiendo el tejido ocular a quemaduras o daños degenerativos.
En el mismo sentido, la profesional advirtió que el uso permanente de graduaciones inadecuadas —ya sean compradas, prestadas o heredadas de familiares— desencadena cuadros crónicos de cansancio visual, astenopia y dolores de cabeza severos, debido al sobreesfuerzo que realiza el ojo para vencer la potencia extra del cristal. Asimismo, recomendó que los anteojos de sol siempre se adquieran en ópticas para recibir el asesoramiento de un técnico según la actividad laboral o de manejo de cada paciente.
Corticoides sin control y los falsos gurúes de las redes sociales
Durante la entrevista radial, la Dra. Parnas vinculó este fenómeno con la automedicación generalizada, citando el caso reciente de un paciente que sufrió una grave patología por utilizar durante meses gotas con corticoides compradas en la farmacia de forma libre, repitiendo una receta vieja. "Falta regulación y conocimiento de que el cuidado del ojo no es solamente recetar lentes", sentenció.
Finalmente, la instructora del Hospital Demaría apuntó contra los influencers y supuestos médicos alternativos que prometen curar la presbicia o abandonar los anteojos mediante ejercicios o "gimnasia ocular". “Lamentablemente no es cierto. Después de los 40 años comienzan los cambios fisiológicos naturales y no está demostrado científicamente que ejercicios, vitaminas o dietas los mejoren”, aclaró de forma directa, advirtiendo que lo más peligroso de estos mitos es que alejan a la población de los controles médicos preventivos anuales.






