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Alumnos santiagueños fabrican muletas y bastones con materiales reciclados para ayudar a quienes más lo necesitan

Diego Domínguez, alumno de Electromecánica, y el director Gustavo Paz visitaron ADN de Radio junto a Juan Pablo Santillán. Explicaron cómo reutilizan mobiliario escolar para desarrollar dispositivos de apoyo y acercarlos a personas que los necesitan.

Alumnos santiagueños fabrican muletas y bastones con materiales reciclados para ayudar a quienes más lo necesitan
Diego Domínguez, estudiante de la Escuela Técnica N° 3 “Santiago Maradona”, y el director Gustavo Paz presentaron en ADN de Radio, junto al periodista Juan Pablo Santillán, los dispositivos de apoyo que elaboran con materiales reciclados.

Un grupo de estudiantes de la Escuela Técnica N° 3 “Santiago Maradona”, de Santiago del Estero, lleva adelante un proyecto que combina conocimientos de electromecánica, reciclaje y compromiso social. A partir de estructuras metálicas de bancos y sillas que dejaron de utilizarse, los alumnos fabrican muletas, bastones y andadores con la intención de facilitar el acceso a estos elementos a personas con discapacidad, adultos mayores y vecinos que atraviesan dificultades de movilidad.

La iniciativa fue presentada durante una nueva edición de la columna de discapacidad de ADN de Radio, por Radio LV11, espacio que se desarrolla habitualmente los martes y está a cargo del periodista de Nuevo Diario Juan Pablo Santillán.

En esta oportunidad, el comunicador estuvo acompañado por Diego Domínguez, estudiante de 17 años de quinto año, primera división, de Electromecánica, y por Gustavo Paz, director interino de la institución educativa.

Durante la entrevista, ambos explicaron cómo surgió el proyecto, qué materiales utilizan y cuáles son los objetivos que buscan alcanzar a través de una propuesta que pretende trascender las aulas.

Pero la conversación también permitió conocer una historia personal que ayuda a comprender el compromiso de uno de sus protagonistas: Diego relató las dificultades que atravesó su familia cuando su madre necesitó un andador y debieron esperar un largo período para conseguirlo.

De los bancos en desuso a la fabricación de muletas y andadores

El director Gustavo Paz explicó que la propuesta responde a uno de los principios fundamentales de la educación técnica: utilizar los conocimientos adquiridos para encontrar soluciones a necesidades concretas de la sociedad.

“Las escuelas técnicas, desde su fundación, están hechas para dar respuestas a la sociedad”, sostuvo.

En ese sentido, señaló que la institución decidió aprovechar materiales que habían quedado fuera de uso para fabricar dispositivos destinados a personas con dificultades de movilidad.

Según explicó, la demanda de muletas, bastones y andadores representa una preocupación, especialmente cuando las familias no cuentan con los recursos necesarios para adquirirlos o enfrentan demoras para conseguirlos.

“Los chicos solidariamente fabrican bastones, muletas y andadores”, destacó.

Por su parte, Diego Domínguez contó que la iniciativa fue impulsada por el profesor Eduardo Ledesma, quien propuso a los estudiantes pensar de qué manera podían contribuir con la comunidad desde su formación técnica.

“El proyecto que se nos dio tiene un enfoque en qué es lo que nosotros, como comunidad técnica, podemos hacer para ayudar a gente que realmente lo necesita”, explicó.

A partir de esa consigna, los alumnos comenzaron a analizar los recursos disponibles en los talleres y encontraron una alternativa en los tubos de acero provenientes de bancos, sillas y otros elementos del mobiliario escolar.

Lejos de desechar esas estructuras, decidieron reutilizarlas para desarrollar distintos dispositivos de apoyo.

“Nosotros hemos reciclado esos materiales para hacer muletas, andadores o trípodes ortopédicos”, detalló el estudiante.

El proceso de fabricación comienza con la selección del material disponible y la elaboración de un plano que permite establecer las dimensiones y características del producto.

Posteriormente, los alumnos realizan los trabajos de corte, doblado y soldadura de los tubos metálicos.

La última etapa comprende el armado, las perforaciones necesarias y la pintura.

Diego explicó que las dimensiones se definen a partir de las posibilidades del material y que buscan desarrollar elementos adaptables a distintas necesidades.

Uno de los aspectos más destacados es el bajo costo de producción.

La mayor parte de la materia prima proviene de materiales que ya pertenecen a la institución, mientras que los insumos necesarios para su fabricación son aportados por la escuela.

“Todo el material, al ser reutilizado de la institución, tiene prácticamente costo cero. Únicamente se necesitan los insumos para crearlo”, señaló.

Entre esos elementos mencionó electrodos, discos de corte, discos de desbaste y pintura.

Paz precisó que los recursos utilizados provienen de la cooperadora escolar y de aportes del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), destinados a herramientas y materiales para los talleres.

La propuesta, además, no constituye una experiencia aislada.

Los entrevistados recordaron que la escuela ya había trabajado años atrás en el desarrollo de un dispositivo de asistencia mecanizado, al que Diego describió como una silla o andador automático.

Esto demuestra, según explicaron, que el interés por encontrar soluciones para personas con dificultades de movilidad forma parte de una línea de trabajo que la institución busca sostener.

“Lo viví en primera persona”: la historia de Diego y el objetivo de ayudar a otras familias

Uno de los momentos más significativos de la entrevista llegó cuando Diego compartió una experiencia familiar que marcó su mirada sobre la importancia de estos dispositivos.

El estudiante contó que sus padres fallecieron y que actualmente vive con su hermano.

Al recordar la enfermedad que atravesó su madre, explicó que ella necesitó un andador debido a las dificultades que tenía para caminar.

“Mi madre sufrió cáncer y necesitaba mucho de un andador. Hemos estado tranquilamente un año sin eso”, relató.

Según su testimonio, la familia debió afrontar una espera prolongada para acceder al elemento que necesitaba.

El joven aclaró que no recordaba con precisión ante qué organismo habían realizado la gestión, pero sí conservaba el recuerdo de las dificultades que atravesaron durante ese período.

“Yo lo viví en primera persona. Sé que hay necesidad”, expresó.

Esa experiencia le permitió comprender que, para muchas personas, conseguir un bastón, una muleta o un andador puede representar una dificultad económica o administrativa.

También mencionó la situación de los adultos mayores y de quienes necesitan estos elementos después de sufrir accidentes.

“Hay personas que realmente no pueden conseguirlos o se les dificulta. Ahí es donde nosotros entraríamos a ayudarlas”, explicó.

Sin embargo, Diego aclaró que el mecanismo de entrega de los dispositivos todavía se encuentra en una etapa de planificación.

Entre las alternativas que analizan se encuentra organizar las solicitudes mediante actuaciones administrativas de la institución, para luego derivarlas al área de Electromecánica.

El objetivo es que el proyecto pueda continuar con futuras promociones de estudiantes y convertirse en una propuesta sostenida en el tiempo.

Además, el joven contó que el trabajo recibió un reconocimiento del Rotary Club, una distinción que los motivó a pensar en nuevas posibilidades de crecimiento.

Una de las metas es conseguir materiales que permitan mejorar las características de los productos.

En particular, Diego planteó la posibilidad de utilizar aluminio para fabricar dispositivos más livianos y desarrollar modelos estandarizados.

“Lo ideal sería estandarizar la muleta y hacerla de aluminio”, señaló.

El estudiante explicó que contar con otros materiales y recursos podría permitirles ampliar la producción y ofrecer alternativas de menor costo para quienes necesitan estos elementos.

Paz coincidió en que el acceso a materiales diferentes, como el aluminio, ayudaría a desarrollar muletas, bastones y andadores más livianos, especialmente para adultos mayores.

Durante la entrevista también se mencionó la posibilidad de recibir materiales en desuso que puedan ser reutilizados en los talleres, aunque los responsables aclararon que, hasta el momento, el financiamiento del proyecto proviene de los recursos institucionales.

Antes de finalizar, el director anticipó que la escuela trabaja en otras propuestas con orientación comunitaria.

“Tenemos muchos más proyectos. Todos son de forma solidaria, siempre buscando dar respuestas a la sociedad”, manifestó.

La experiencia presentada en Radio LV11 refleja una de las posibilidades más valiosas de la educación técnica: que los conocimientos adquiridos en el aula puedan transformarse en soluciones para necesidades reales.

En este caso, los estudiantes no solamente aprenden a diseñar, cortar y soldar estructuras metálicas, sino que también desarrollan una mirada solidaria sobre su comunidad.

Y para Diego Domínguez, cuya historia familiar le permitió conocer de cerca las dificultades de acceder a un dispositivo de apoyo, el proyecto tiene un significado especial: contribuir a que otras personas puedan encontrar una ayuda que, en su momento, su propia familia necesitó.

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