El Gobierno argentino formalizó una protesta diplomática ante el Reino Unido tras la detección del patrullero oceánico HMS Medway, perteneciente a la Royal Navy, navegando por aguas de jurisdicción argentina sin previo aviso. El incidente ocurrió a principios de julio y ha generado una tensión renovada en los mecanismos de confianza militar vigentes entre ambos países.
Los hechos: una violación a los compromisos bilaterales
La incursión, que tuvo lugar frente a las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego, fue detectada por el Comando Conjunto Marítimo argentino mediante un vuelo de vigilancia de un Beechcraft B-200 "Cormorán" de la Aviación Naval. El buque británico, que se dirigía desde las Islas Malvinas hacia Punta Arenas (Chile), fue captado ingresando al mar territorial (dentro de las 12 millas de aguas soberanas) manteniendo, según los informes técnicos, su sistema de identificación automática (AIS) apagado en tramos clave de la travesía.
La Cancillería argentina remitió una nota formal a la Embajada británica el 13 de julio, denunciando:
Incumplimiento del Acuerdo Madrid II (1990): El tratado exige notificar con al menos 48 horas de antelación cualquier movimiento militar dentro de las 50 millas náuticas de la costa. La comunicación británica llegó con 24 horas de retraso, invalidando los protocolos de coordinación.
Acción unilateral: El Gobierno sostiene que este movimiento contraviene la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a las partes a abstenerse de alterar la situación mientras la disputa de soberanía permanezca pendiente.
La respuesta política
El canciller Pablo Quirno dio a conocer la protesta a través de sus redes sociales, vinculando el hecho a la defensa de los intereses nacionales: "En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses".
Este episodio marca un endurecimiento en la postura diplomática argentina, evidenciando un deterioro en los mecanismos de confianza mutua que han regido la relación bilateral durante las últimas tres décadas. La Cancillería, a través de la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, reafirmó que el Gobierno argentino "rechaza con firmeza esta incursión militar británica" y exige el estricto cumplimiento de los acuerdos internacionales para evitar futuras alteraciones en la seguridad de la región.






