Mientras crece la incertidumbre entre los santiagueños que aseguran tener dinero bloqueado en GSFAR, una joven que utilizó la plataforma decidió contar públicamente su experiencia y describió cómo eran las operaciones, las promesas de rentabilidad y algunas de las señales que comenzaron a generar dudas antes de que el sistema quedara fuera de servicio.
El caso mantiene en alerta a numerosos usuarios en Santiago del Estero. Estimaciones preliminares mencionan alrededor de 900 posibles afectados en la provincia, aunque esa cifra no equivale por sí sola a denuncias judiciales ni permite determinar responsabilidades individuales.
En ese contexto, el testimonio de una usuaria aporta detalles sobre cómo se presentaban las supuestas oportunidades de inversión dentro de GSFAR.
“Yo entré porque quise, me enteré y me quise arriesgar”, reconoció la joven.
Su experiencia, sin embargo, estuvo lejos de ser la única. Según contó, conoció casos de personas que habrían comprometido sumas considerablemente mayores.
“Sé casos de personas que sacaron préstamos, vendieron bienes y no pagaron cuentas para poder invertir y multiplicar su plata. Lamentablemente les fue mal y están siendo muy afectadas”, relató.
Las inversiones “flash” y las fuertes promesas de ganancias
Uno de los puntos que más llamó la atención ocurrió durante los días previos a que la plataforma quedara fuera de servicio.
De acuerdo con el relato de la joven, GSFAR comenzó a ofrecer las denominadas “inversiones flash”, operaciones que prometían retornos muy elevados sobre el dinero ingresado.
“Si depositabas 38 mil pesos, te prometían más de 200 mil; si depositabas 98 mil, ibas a retirar casi 607 mil pesos aproximadamente”, afirmó.
Esas cifras implicaban promesas de multiplicar varias veces el capital aportado.
La existencia de esas ofertas y el testimonio de los usuarios no permiten por sí solos establecer judicialmente cómo funcionaba financieramente GSFAR. La determinación de si existió un esquema piramidal, una estafa u otro delito corresponde a la investigación y a la Justicia.
CBU a nombre de distintas personas: una señal que generó dudas
La entrevistada también señaló otro aspecto que comenzó a despertar sospechas entre algunos usuarios: las cuentas a las que debían transferir el dinero.
Según su testimonio, para realizar determinadas operaciones comenzaron a proporcionarse CBU correspondientes a diferentes titulares.
“Últimamente creaba muchas dudas, ya que para hacer una inversión daban CBU a nombre de cualquier persona, de un fulanito, y la gente sin embargo seguía depositando”, contó.
La plataforma finalmente quedó fuera de servicio y numerosos usuarios comenzaron a manifestar públicamente dificultades para recuperar el dinero que aseguran haber ingresado.
También surgieron interrogantes en torno a quienes administraban grupos de WhatsApp vinculados con GSFAR. Según el relato difundido, algunos de ellos sostienen que también habrían resultado afectados y que desconocían el desenlace que tendría el sistema.
Estas versiones forman parte de los testimonios conocidos hasta el momento y no determinan responsabilidades penales.
“Espero que se haga justicia”
La joven cerró su relato poniendo el foco especialmente en aquellas personas que, según aseguró, comprometieron ahorros, solicitaron préstamos o vendieron bienes para ingresar dinero.
“Espero que se haga justicia para las personas que fueron afectadas y pusieron muchas cosas más de lo que podían”, expresó.
El testimonio permite reconstruir desde la experiencia de una usuaria cómo se ofrecían las operaciones dentro de GSFAR y qué señales aparecieron durante sus últimos días, mientras continúa la incertidumbre sobre el dinero de quienes participaron.
El caso también vuelve a poner en primer plano los riesgos de plataformas que ofrecen rentabilidades extraordinariamente altas en períodos reducidos, especialmente cuando no resulta clara la identidad de quienes reciben los fondos, el destino del dinero o el mecanismo que genera los rendimientos prometidos.






