Las consultas profesionales destinadas a tratar las secuelas psicológicas derivadas de los accidentes de tránsito registraron un incremento sostenido en la ciudad Capital de Santiago del Estero. El fenómeno responde a una mayor concientización sobre el impacto que poseen estos eventos imprevistos en la salud mental de los damnificados.
En diálogo con Radio LV11, la licenciada en psicología Emili Azar analizó las consecuencias de estos episodios y confirmó que la comunidad comenzó a otorgar una mayor relevancia institucional y clínica a los traumas generados por la siniestralidad vial.
El impacto en la funcionalidad cotidiana
Las secuelas de un impacto vehicular varían según el rol del afectado, registrándose cuadros clínicos diferenciados entre conductores, acompañantes o peatones, e incluso en episodios ocurridos con vehículos detenidos. Los estímulos sensoriales del hecho, tales como ruidos o golpes directos, permanecen latentes en el psiquismo durante semanas.
"Hoy se está dimensionando con más rigor y atención los efectos que tiene sobre las personas los traumas a consecuencia de los accidentes de tránsito, como eventos no esperados", declaró Azar a la emisora, tras explicar que muchas personas desarrollan conductas evasivas, como el rechazo a salir de sus hogares, la negativa a volver a conducir o la evitación del lugar del siniestro.
Estrés postraumático y la búsqueda de respuestas
La especialista definió al trastorno por estrés postraumático como una interrupción en la estructura psíquica del individuo que altera su desenvolvimiento normal y requiere un abordaje terapéutico enfocado en la reintegración del suceso dentro de la historia de vida del paciente.
"El estrés postraumático sería algo que queda fracturado luego de un determinado suceso y que cuesta que se vuelva a articular", graficó la profesional. Asimismo, detalló que el proceso de adaptación humana impulsa la formulación de interrogantes retrospectivos ante pérdidas humanas o materiales, una necesidad cognitiva orientada a predecir el entorno y procesar el duelo de manera saludable.






