El presente futbolístico le depara una prueba de fuego a Boca Juniors. Tras haber edificado un semestre auspicioso que incluyó un invicto de 14 compromisos, el rendimiento colectivo del equipo decayó en las últimas tres semanas, un bache que le costó la eliminación del torneo Apertura local en tiempo suplementario ante Huracán y el compromiso de su liderazgo en el plano continental. El encuentro ante el elenco de Belo Horizonte se disputará a partir de las 21:30 en el estadio Alberto J. Armando, bajo una atmósfera de final anticipada.
Ubicado provisionalmente en la tercera colocación de su grupo, el combinado "Xeneize" necesita imperiosamente la victoria para continuar dependiendo de sus propios resultados en la búsqueda del primer puesto. Una eventual derrota sellará la clasificación directa de los brasileños, dejando el destino de Boca a expensas de un milagro deportivo por parte de Barcelona de Ecuador. Por su parte, una paridad postergará toda definición para la última jornada, donde los argentinos deberán medirse ante Universidad Católica.
El director técnico Claudio Úbeda capitalizó el parate del certamen local para realizar ajustes tácticos y delinear la estructura inicial. En el arco se ratificó la presencia del juvenil Leandro Brey, mientras que en la última línea se producirá la única variante técnica: Malcom Braida ingresará para ocupar el lateral derecho en reemplazo de Marcelo Weigandt, acoplándose a la zaga compuesta por Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco.
En la zona de gestación, Leandro Paredes y Milton Delgado sostendrán el eje medio junto a Tomás Belmonte, quien ingresa al once inicial en sustitución del suspendido Santiago Ascacíbar. Metros más adelante, Tomás Aranda asumirá la función de enganche para abastecer al uruguayo Miguel Merentiel y a Milton Giménez, quien ocupará el frente de ataque pese a no encontrarse plenamente en su plenitud física, ante la baja por lesión del paraguayo Adam Bareiro.
La contraparte brasileña exhibe un panorama diametralmente opuesto. Cruzeiro logró revertir un complejo inicio de temporada, registrando apenas una caída en sus últimas nueve presentaciones oficiales, una seguidilla que le permitió distanciarse de la zona baja del Brasileirao y avanzar en la Copa de Brasil tras postergar a Goiás. El antecedente inmediato entre ambos conjuntos data de hace menos de un mes, cuando el "Raposa" se impuso en territorio propio en un juego condicionado por la temprana expulsión de Bareiro, marcando el inicio de la meseta futbolística que hoy el club de la Ribera intentará disipar ante su parcialidad.
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