El desplome del consumo interno y la falta de ventas se cobraron una nueva persiana en el sector minorista con el cierre definitivo de Calzados Giovanna. Tras 30 años de actividad ininterrumpida, el histórico comercio y fábrica familiar debió poner fin a sus operaciones ante la imposibilidad de afrontar los costos fijos y el enfriamiento del mercado local.
Su propietaria, Marcela Nápoli, confirmó la decisión tras agotar las instancias comerciales para sostener la pyme familiar. En sus declaraciones, la comerciante trazó un paralelismo con otros momentos críticos de la historia económica argentina, remarcando que el comercio logró superar la crisis socioeconómica de 2001 y las restricciones de la pandemia en 2020, pero definió al contexto actual como "letal".
"Pasamos un montón de cosas, pero como esta época, ninguna", lamentó la empresaria, quien explicó que la caída del poder adquisitivo de los clientes neutralizó las distintas estrategias de ventas implementadas durante los últimos meses. Pese a aplicar liquidaciones de stock, descuentos especiales y modificaciones en la oferta comercial, el flujo de compradores en el establecimiento resultó insuficiente para mantener la viabilidad financiera de la estructura.
El cierre de Calzados Giovanna se suma a una serie de situaciones similares en el entramado de pymes y comercios de barrio orientados al consumo masivo. La contracción de la demanda agregada y el incremento en los costos operativos continúan condicionando la continuidad de los establecimientos tradicionales que dependen de la dinámica del mercado interno.






