Miles de personas se concentraron este sábado en la mezquita Gran Mosalla de Teherán para participar en el inicio del funeral del exlíder supremo iraní, Ali Khamenei, cuyo deceso se produjo al comienzo del conflicto bélico con Estados Unidos e Israel. Las ceremonias oficiales se extenderán por un período de seis días y recorrerán cinco ciudades, con el propósito de emitir un mensaje de resistencia hacia la comunidad internacional, previéndose una concurrencia global de hasta 30 millones de asistentes según estimaciones de la organización.
El exlíder, quien tenía 86 años y ejerció su mandato durante 37 años, falleció producto de un ataque aéreo de las fuerzas armadas israelíes en el mes de febrero. En el recinto religioso también se dispusieron los féretros de varios familiares directos que perecieron en el mismo bombardeo.
Procesiones internacionales y consignas políticas
A solicitud de las autoridades políticas de Irak, los restos del antiguo mandatario religioso serán trasladados en procesión por las localidades chiíes de Karbala y Nayaf. Durante las primeras horas de la jornada, los asistentes portaron carteles con consignas contra las administraciones de Washington y Tel Aviv, en una convocatoria destinada a reafirmar la postura oficial del régimen frente al exterior.
En los alrededores del complejo, agrupaciones civiles distribuyeron folletos con imágenes del hijo de Khamenei, señalado como el nuevo líder supremo de la nación. Asimismo, se reportó la presencia de insignias de la organización Hezbolá entre la concurrencia que se movilizó hacia el centro de la capital iraní.
Contexto socioeconómico y tensiones externas
La realización de este homenaje coincide con un escenario de alta inflación y dificultades en el abastecimiento de productos básicos dentro del circuito comercial local, factores que mantienen dividida a la ciudadanía respecto a la gestión de la administración conservadora.
En el plano internacional, los actos religiosos coincidieron con las informaciones sobre los preparativos militares de Francia y Gran Bretaña, naciones que contemplan el envío de buques de guerra destinados a realizar tareas de desminado en el estrecho de Ormuz.






