La Prefectura Nacional de Uruguay localizó un cuerpo sin vida en la línea costera de la localidad de Atlántida, en el departamento de Canelones, Uruguay. Tras el hallazgo, las autoridades judiciales del vecino país iniciaron una investigación tendiente a determinar si los restos corresponden a alguno de los pescadores argentinos que permanecen desaparecidos desde el pasado 14 de junio, luego de haber zarpado desde el partido bonaerense de Berazategui.
Debido a que el cadáver no presentaba lesiones externas visibles en el examen preliminar, los especialistas analizan como principal hipótesis que el cuerpo fue desplazado hacia la orilla oriental por los intensos vientos y las fuertes corrientes fluviales registradas en el Río de la Plata durante los últimos días. La Fiscalía Letrada de Atlántida dispuso la realización de las correspondientes pericias forenses para precisar la causa del deceso y validar la identidad de forma científica.
Operativos previos y hallazgos en el río
Hasta la fecha, las fuerzas de seguridad lograron ubicar los restos de dos de los cinco tripulantes que iniciaron la actividad a bordo de la embarcación denominada "Chamingo-Ho". Las víctimas rescatadas con anterioridad fueron identificadas formalmente por las autoridades como Sebastián Romegialli y Carlos Kovach.
El cuerpo de Romegialli fue avistado el 26 de junio por un buque mercante a 60 kilómetros de la costa de Atalaya, en una zona próxima al límite fronterizo fluvial. En tanto, las cuadrillas de rastrillaje hallaron días después el cadáver de Kovach en aguas abiertas del Río de la Plata, a la altura de la localidad de Puerto Indio, continuándose desde entonces con la búsqueda de los tres civiles restantes.
Detalles de la navegación y la hipótesis del siniestro
El grupo de cinco hombres ingresó al agua a mediados de junio desde el predio del Camping Hudson con el propósito de efectuar una jornada de pesca de pejerrey. El último contacto técnico con los navegantes se registró esa misma jornada en la franja horaria de las 06:00 a las 08:30, momento en que se interrumpió la comunicación, lo que motivó las denuncias de los familiares y la apertura de una causa penal.
Las inspecciones sobre las normativas de navegación determinaron que el navío poseía el equipamiento de seguridad básico, aunque carecía de dispositivos de posicionamiento electrónico y de una radiobaliza de emergencia, elementos que hubieran agilizado la localización geográfica de la unidad. Los expertos estiman que las condiciones meteorológicas adversas derivaron en el desplazamiento forzoso de la embarcación hacia un cuadrante desprotegido, desencadenando el siniestro marítimo.






