Lo que comenzó como una manera de mantener vivo el recuerdo de su esposa terminó transformando por completo un paisaje. En 2021, Karst Kreun compró 48 hectáreas cerca de Mansfield, en el estado australiano de Victoria, y comenzó a recuperar un terreno utilizado durante generaciones para la agricultura. Cuando llegó había apenas 11 árboles maduros; hoy ya plantó 13.500 árboles y arbustos nativos y las aves comenzaron a regresar.
Kreun emprendió el proyecto después de la muerte de su esposa, Lindy. Al día siguiente de instalarse en la propiedad comenzó a plantar.
Incluso el nombre elegido para el lugar guarda una historia: lo bautizó “Karlindy”, combinando su propio nombre con el de su esposa.
Su intención era convertir aquellas hectáreas prácticamente desprovistas de vegetación en un espacio que pudiera recuperar, poco a poco, parte del paisaje natural que existía en la región unos 200 años atrás.
Plantó 13.500 árboles y las aves comenzaron a volver
Desde entonces, Kreun lleva plantados 13.500 árboles y arbustos de especies nativas, aunque el proyecto todavía está lejos de terminar.
El cambio ya comenzó a hacerse visible. La recuperación de la vegetación generó nuevos espacios de refugio y alimentación para la fauna, y distintas especies de aves volvieron a ocupar el terreno.
Una de ellas es la cacatúa gang-gang, especie australiana amenazada por factores que incluyen la pérdida de hábitat. Según relevamientos citados por The Guardian, su población disminuyó hasta un 69% entre 1999 y 2019.
Sin embargo, recuperar un ecosistema requiere mucho más que plantar miles de ejemplares.
Los árboles jóvenes necesitan años para alcanzar la madurez y desarrollar cavidades naturales que determinadas especies utilizan para anidar, por lo que Karlindy es un proyecto pensado a largo plazo.
Un homenaje que se convirtió en conservación
Kreun trabaja además con BushBank, un programa del gobierno de Victoria que financia proyectos de restauración de hábitats en propiedades privadas.
Su tarea incluye no solamente plantar, sino también controlar malezas y proteger los ejemplares jóvenes de animales que podrían dañarlos.
Y las aves no son las únicas beneficiadas. El río Broken atraviesa la propiedad y allí también encuentra refugio el ornitorrinco.
De esta manera, aquellas 48 hectáreas adquiridas como un homenaje personal comenzaron a transformarse en algo mucho mayor.
Todavía deberán pasar décadas para que muchos de los árboles alcancen su madurez, pero las primeras señales ya aparecieron: donde prácticamente no había árboles, ahora crece un bosque; y donde escaseaban las aves, poco a poco vuelve a escucharse su presencia.






