Una jornada que había comenzado con celebración, fe y encuentro terminó de la manera más dolorosa. Un reconocido pastor santiagueño se descompensó repentinamente después de brindar su prédica y murió, provocando una profunda conmoción entre los fieles que presenciaron el episodio.
La víctima fue identificada como Luis Farías, oriundo de la localidad de Herrera, departamento Avellaneda, quien había viajado junto a una importante delegación hasta Los Telares, en el departamento Salavina.
El motivo del encuentro era especial: la comunidad participaba de los festejos por los 30 años de un anexo de la iglesia Canal de Bendición.
Todo transcurría con normalidad hasta que llegó el momento de la prédica.
Terminó su mensaje y se descompensó
Farías tomó la palabra frente a los presentes y compartió su mensaje de fe como lo había hecho en numerosas oportunidades a lo largo de su trayectoria religiosa.
Sin embargo, apenas terminó de predicar comenzó a sentirse mal y sufrió una brusca descompensación frente a los fieles.
La celebración cambió por completo en cuestión de segundos. Los presentes intentaron auxiliarlo y rápidamente se organizó su traslado de urgencia hasta el Hospital Zonal.
Pese a la desesperada reacción, cuando llegó al centro de salud ya no presentaba signos vitales.
De acuerdo con el diagnóstico consignado tras el episodio, Farías habría sufrido un infarto masivo, que le provocó la muerte de manera repentina.
Profundo dolor en la comunidad evangélica
La noticia golpeó especialmente a quienes habían compartido con él la celebración y también a la comunidad de Herrera, donde el pastor era conocido por su actividad religiosa y su presencia en los medios.
Además de encabezar su tarea pastoral, conducía todos los sábados un programa radial en una FM de su localidad natal.
Tras el fallecimiento tomó intervención la Fiscalía de turno y, cumplidas las medidas correspondientes, se dispuso la entrega del cuerpo a sus familiares.
Lo que debía ser una jornada para celebrar tres décadas de historia de la congregación terminó marcado por una inesperada despedida y un profundo dolor entre los fieles que minutos antes habían escuchado su último mensaje de fe.






