El panorama para los comercios de artículos del hogar es desolador. La casa de electrodomésticos Pardo, fundada en Colón (Buenos Aires) y con expansión en siete provincias, inició un proceso de repliegue ante una facturación que no deja de caer desde diciembre de 2023.
Cierres en puntos clave
La compañía confirmó que bajó las persianas en:
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Córdoba: Sucursales de Río Cuarto y General Deheza.
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Santa Fe: Sucursal de Rafaela.
En el caso de Río Cuarto, la desvinculación afectó a los últimos cuatro empleados que quedaban, luego de sucesivos recortes que la empresa realizó en un intento desesperado por salvar la plaza. Estos locales habían sido inaugurados entre 2021 y 2022 con planes de expansión que hoy se encuentran truncos por la recesión.
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José Luis Oberto, secretario general de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba, fue tajante al analizar la situación: "Todo se ha caído a pedazos. Pardo cierra porque no hay ventas en todo el país y cada vez hay más cierres en todas las cadenas".
El dirigente gremial señaló que el sector no solo sufre por el ajuste y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, sino también por lo que describió como una "importación indiscriminada" que golpea la competitividad de las tiendas físicas. Además, advirtió que la baja del consumo ya se nota incluso en rubros esenciales como supermercados y casas de comida.
El modelo Pardo en peligro
Lo que hace crítico el caso de Pardo es su modelo de negocios: la empresa se especializa en atender ciudades intermedias y zonas estratégicas (como Añelo, en Vaca Muerta) donde las grandes cadenas como la desaparecida Garbarino o Frávega no siempre llegan. Actualmente, la firma mantiene 17 sucursales activas, pero el futuro de muchas de ellas depende de una reactivación del mercado que, por ahora, no asoma en el horizonte.






