La participación de la joven termense representa un hito de enorme orgullo para la provincia de Santiago del Estero en este año 2026. Su función específica la ubica en una de las zonas neurálgicas del color y la organización del certamen ecuménico, ya que integra de manera directa el área de ceremonias y protocolo. Este departamento es el encargado exclusivo de coordinar y ejecutar todas las actividades coreográficas e institucionales que se desarrollan sobre el césped antes del pitazo inicial de cada compromiso, incluyendo el despliegue de las gigantescas banderas nacionales de los países competidores, la coordinación de los niños escoltas y el ordenamiento de las salidas oficiales de las ternas arbitrales y los planteles titulares.
Acceder a este selecto grupo humano implicó para Castillo superar un riguroso y extenso proceso de preselección gestionado de forma global por la entidad madre del fútbol internacional. "Fue más de un año de entrevistas virtuales, capacitaciones técnicas obligatorias y distintas etapas eliminatorias de perfilamiento. Cuando llegó el correo de confirmación oficial no lo podía creer", rememoró con entusiasmo la joven. Su designación no solo corona una meta individual en su trayectoria, sino que la posiciona como una de las poquísimas representantes de nacionalidad argentina dentro del masivo contingente operativo apostado en la capital mexicana, compuesto por más de 200 voluntarios de múltiples continentes donde apenas logró registrar a otro compatriota.
Más allá de las extensas jornadas de entrenamiento logístico y los estrictos manuales de procedimiento de la FIFA, Jimena atesora un instante de profunda carga simbólica y emotiva que guardará de forma perpetua en su memoria: el momento exacto en que ingresó por primera vez al campo de juego durante uno de los ensayos generales a puertas cerradas previos al partido inaugural. "Fuimos los primeros que pisamos el césped de la cancha incluso antes que los propios futbolistas profesionales. Cuando miré hacia arriba y asimilé la magnitud y la historia de ese estadio, me largué a llorar de la felicidad y el orgullo", confesó la voluntaria santiagueña.
Instalada en el coloso de Santa Úrsula, templo del fútbol mundial que albergó las consagraciones históricas de Pelé en 1970 y Diego Maradona en 1986, la joven termense continuará prestando funciones operativas en los sucesivos encuentros programados en dicha sede para las siguientes instancias de la Copa del Mundo. Su vivencia directa rompe las distancias geográficas y revalida el talento de los profesionales de la provincia en la estructura organizativa más compleja y observada del planeta, demostrando que la pasión y el profesionalismo santiagueño no conocen de fronteras.
"Superó un año de capacitaciones de la FIFA y se transformó en una de las pocas argentinas en pisar el césped del Azteca para coordinar el protocolo de las banderas internacionales."






