En el marco del Día Mundial de la Fotografía, que se celebra cada 19 de agosto, Alberto Rodríguez García, referente de la actividad fotográfica en Santiago del Estero y titular de AFOPSE, dialogó con ADN de Radio, por LV11, y realizó un recorrido por la evolución de una disciplina atravesada profundamente por los cambios tecnológicos.
Durante la entrevista, Rodríguez García recordó los primeros procedimientos que hicieron posible proyectar y posteriormente conservar imágenes, hasta llegar al desarrollo de la fotografía moderna.
También destacó la aparición del daguerrotipo en 1839, uno de los grandes avances de la historia de la fotografía, y explicó cómo posteriormente fueron apareciendo procedimientos capaces de mejorar la calidad y reducir los tiempos necesarios para obtener una imagen.
De los rollos y Polaroid a la cámara digital
Rodríguez García recordó especialmente la revolución que significaron los tradicionales rollos fotográficos y la posibilidad de trabajar con diferentes sensibilidades según las condiciones de iluminación.
Durante décadas, sacar una fotografía implicaba esperar hasta completar el rollo y posteriormente llevarlo a revelar, sin posibilidad de saber inmediatamente cuál había sido el resultado.
Otro cambio importante llegó con Polaroid, que permitió obtener fotografías prácticamente en el momento. “Tomabas la foto, salía y esperabas unos minutos hasta que la luz natural le daba vida”, recordó.
La transformación se profundizó con la aparición de las cámaras digitales. Rodríguez García recordó incluso haber observado personalmente uno de aquellos primeros equipos durante una exposición realizada en Buenos Aires.
A partir de allí, marcas especializadas comenzaron a desarrollar sensores cada vez más avanzados y equipos progresivamente más pequeños, livianos y accesibles.
Los celulares cambiaron para siempre la fotografía
Para el fotógrafo santiagueño, otro punto de inflexión se produjo a partir de la incorporación de cámaras a los teléfonos celulares.
Ese avance permitió que prácticamente cualquier persona pudiera producir imágenes sin necesitar una cámara profesional.
“Ahora los chicos tienen una capacidad de realizar imágenes impresionante”, destacó Rodríguez García, quien señaló que las empresas fabricantes de teléfonos continúan mejorando permanentemente la calidad de sus cámaras.
Incluso mencionó una situación que se volvió habitual en acontecimientos públicos: actualmente, en numerosos eventos, puede haber más personas tomando imágenes con celulares que fotógrafos profesionales.
El valor de imprimir los recuerdos
Más allá de los beneficios de la tecnología digital, Rodríguez García dejó una recomendación especial: no abandonar completamente la fotografía impresa.
Según explicó, almacenar cientos o miles de imágenes únicamente en dispositivos digitales puede implicar el riesgo de perderlas ante desperfectos o inconvenientes tecnológicos.
Por ese motivo, recomendó seleccionar aquellas fotografías que tienen un verdadero valor afectivo y conservarlas también en papel.
El fotógrafo recordó además una enseñanza que transmitía durante sus cursos: en casamientos, cumpleaños de 15 y reuniones familiares, siempre procuraba retratar especialmente a las personas mayores.
“Hay que buscar siempre a la gente mayor y hacerle la fotografía, porque después eso queda como recuerdo para la familia”, sostuvo.
Rodríguez García también recordó las épocas en las que el retoque fotográfico se realizaba artesanalmente sobre negativos e imágenes impresas, mucho antes de la aparición de los programas digitales y de la inteligencia artificial.
De esta manera, en el Día Mundial de la Fotografía, reivindicó una actividad que atravesó enormes transformaciones técnicas, pero que conserva una esencia fundamental: registrar momentos para transformarlos en recuerdos capaces de perdurar con el paso del tiempo.






