El sacerdote Miguel Espíndola, perteneciente a la comunidad de Sumampa, quedó imputado e investigado por la Justicia provincial tras protagonizar un grave siniestro vial en el que dos jóvenes motociclistas —uno de ellos de 15 años— resultaron lesionados. Tras el impacto, el religioso se dio a la fuga sin brindar auxilio a los damnificados, lo que desencadenó un amplio operativo policial que culminó con su localización a casi 100 kilómetros del lugar del hecho.
El choque y la fuga hacia el departamento Aguirre
El episodio ocurrió cuando la camioneta conducida por el cura embistió a los dos ocupantes del rodado menor. En lugar de detener la marcha para asistir a los heridos o requerir asistencia médica, el conductor abandonó la escena del accidente de forma inmediata. La situación movilizó a las fuerzas de seguridad locales, que iniciaron el rastrillaje basándose en el testimonio de testigos presenciales.
Un elemento determinante para la identificación del vehículo fue el aporte de amigos de las víctimas, quienes presenciaron la secuencia y precisaron que el causante se desplazaba en una camioneta blanca que transportaba un rosario en la caja trasera. Con este dato clave, las patrullas policiales extendieron el cerrojo de búsqueda por diversas rutas del sur provincial.
Localización en Pinto y situación judicial
Horas más tarde, el operativo de búsqueda dio resultado positivo cuando los efectivos policiales interceptaron al sacerdote en la ciudad de Pinto, cabecera del departamento Aguirre, ubicada a casi 100 kilómetros del punto de la colisión. Tras su aprehensión, Espíndola fue puesto a disposición del Ministerio Público Fiscal.
La causa judicial avanza en la reconstrucción integral de los hechos. Las pericias se centran en determinar la mecánica del impacto, la gravedad de las lesiones padecidas por los jóvenes motociclistas y la responsabilidad penal derivada del abandono de persona tras el siniestro






